Sunday, March 13, 2016
capitulo 28
-¿Te importaría encontrar otro método de tortura para el futuro? -preguntó Lali-. Como dijiste tú mismo,
soy demasiado novata para conocer la diferencia.
-¿Te hice daño? -preguntó Peter. Lali sonrió amargamente.
-Para que una persona te haga daño, tiene que importarte mucho y, desde luego, eso no es lo que me
ocurre contigo.
Peter dejó salir un sonido de su garganta y apagó el cigarrillo que todavía estaba a medias.
-¡Maldita sea! ¿Por qué se me pasó por la mente que lo nuestro iba a ser simplemente una sociedad, un
matrimonio basado en un asunto de negocios y sin nada de sentimientos? Yo no he cambiado de opinión.
Sólo quiero las acciones y nada de complicaciones.
-Entonces, deja de crearlas -dijo Lali.
-Deja tú de dar pie a ellas -le gritó Peter-. Soy un ser humano. Soy sensible a la tentación como cualquier
otro hombre.
-Yo no he...
-Inténtalo de nuevo y verás lo que ocurre -dijo Peter. Peter se quedó mirándola fijamente y Lali apartó la
mirada hacia un lado.
-No olvidaré tu advertencia -contestó Lali.
Peter se paseó por toda la habitación muy enfadado.
-Peter, ¿por qué nunca has puesto un árbol de Navidad?
-Porque nunca me había dado cuenta hasta ahora de lo que eso significaba para Katy. Durante todo
este tiempo, fingió que no le importaba. Y yo estaba muy ocupado. Ahora está muy contenta. Tú has
conquistado su corazón y te la has metido en el bolsillo. Pero no trates de conquistarme a mí.
-Eso me deja fría -dijo Lali tratando de tranquilizarse-. ¿Por qué debería hacerlo? De todos modos, tú no
me deseas.
-Te deseé esta tarde -contestó Peter.
Lali se sonrojó y Peter se dio cuenta de esa reacción.
-¡Qué reacción más interesante! Es muy virginal -dijo Peter.
-No es porque yo quiera. Tuve una pequeña oportunidad para atraer la atención de los hombres mientras
Crystal vivió en casa.
-El oropel normalmente ensombrece al oro -le dijo Peter-. Tu hermanastra es muy bella, de acuerdo.
¿Te quitaba todos tus novios?
-Todos.
-Entonces, es que a ellos no les importabas demasiado. Ha sido mucho mejor que conservaras tu castidad.
-Eso será un gran consuelo para mí en la vejez.
-No creo que cambies con el paso de los años -le dijo Peter contemplándola-. ¿Sabes?, tienes un cuerpo
muy bonito. Lali se dio cuenta de que Peter no estaba siendo tan intratable como acostumbraba a ser. Si
ella pudiera encontrar alguna forma para llamar su atención antes de que lo hiciera Crystal... y si
pudiera...
-Peter... ¿estás muy cansado? -le preguntó Lali.
-¿Me estás ofreciendo tu cuerpo?
-¿Tú lo quieres? -preguntó Lali un poco nerviosa.
capitulo 27
Peterle agarró las dos manos, con una de las suyas y la hizo tumbarse contra la almohada.
-Si quieres que te mire, Lali, no tienes más que decírmelo. Mientras hablaba, Peter le bajó el cuerpo
del camisón, dejando al descubierto sus senos.
Peter se quedó mirándolos, dejando que sus ojos siguieran por todas las líneas y curvas de su
cuerpo. Su rostro estaba rígido, pero en sus ojos brillaba la excitación.
Lali no podía moverse. La mirada absorta de Peter no la dejaba moverse. La estaba mirando como
ningún hombre anteriormente lo había hecho y como consecuencia su respiración se parecía cada vez
más a un jadeo.
Finalmente, los ojos de Peter, después de observar todo su cuerpo, se encontraron con los de Lali, en
los que pudo leer la turbación que ella sentía.
-A ti te gusta esto, ¿verdad? -le preguntó Peter-. ¿Nunca habías estado así con un hombre?
Lali movió la cabeza, no pudiendo pronunciar ni una sola palabra.
-¿Nunca? -repitió Peter.
-Como tú mismo dijiste... tengo pocos atractivos -susurró Lali apartando su mirada.
-No -contest Peter con firmeza-. No. Tienes un cuerpo muy bonito, tan delicado como el interior de
una concha marina. Nunca había visto nada tan encantador como esto.
Lali notó que Peter había estado bebiendo, pero le estaba haciendo sentir cosas que nunca había
experimentado. Lali quería que Peter se tumbara y así poderle besar. -Estamos casados -dijo Peter-. No hay deshonra en lo que estamos haciendo.
A Lali se le hizo un nudo en la garganta.
-Sí. Ya lo sé -contestó.
Peter extendió su mano y acarició la mejilla de su mujer.
-Eres tan joven... -dijo con voz tierna-, no sabes lo que es la fealdad y el dolor.
Peter respiró profundamente, se levantó y encendió un cigarrillo.
Lali seguía tumbada y hecha un lío por todo lo que estaba ocurriendo.
-¿Peter?
Peter se dio la vuelta y se quedó mirando su desnudez. Habían pasado tan sólo unos segundos.
-¡Oh, Dios, mío!, ¿por qué no te tapas? Me he tomado tres whiskys, Lali, y hace meses que no he estado
con una mujer.
-Tú no me deseas, y no hace falta que lo vuelvas a repetir -dijo Lali con tono frío mientras se subía el
cuerpo del camisón.
-Te sorprenderías si supieras las cosas que deseo, pero soy realista y conozco mis propias limitaciones.
-¿Tú con limitaciones? -dijo Lali echándose una manta por encima-. ¡Qué raro!
Peter se quedó mirándola mientras llevaba el cigarrillo hacia su boca. Su mirada era tan masculina y
sensual que Lali tuvo ganas de bajarse de la cama y abrazarle. La manera con que había mirado su cuerpo
era inexplicable y Lai sabía que aunque había estado bebiendo, nunca se le olvidaría esa noche.
-En realidad, no eres tan fría como imaginaba -le dijo Peter-. Para ti, es como un tipo de armadura o una
manera de protegerte.
-Pues deja de desarmarme.
-No estoy haciendo eso. Tú eres mucho más complicada. Esta tarde, en el comedor...
Peter se interrumpió para que Lali recordara ese momento.
-... tú me seguías a cada paso que yo daba. No esperaba que me besaras, incluso cuando te lo pedí. Yo
estaba... bromeando.
Lali cerró los ojos e intentó calmar sus nervios.
capitulo 26
-No, no me arrepiento -contestoLali con una sonrisa-. Sólo tienes que ver la hija tan maravillosa que
tengo.
Katy se sonrojó y se echó a reír.
-Lali, ¿se hacían fiestas en Navidad cuando tú eras joven? -preguntó Katy.
-No demasiadas. Pero cuando mi hermanastra se hizo una mujer, su padre insistió en darlas. Tenía
montones de amigos.
-¿Y tú?
-No, cariño. Tú sabes que soy muy sencilla.
-Papá no piensa lo mismo -dijo Katy-, Le oí decir al señor Teague que tú eras una visión. ¿Esa palabra
significa bonita?
-Hay muchos tipos de visiones -le dijo Lali y pensó que probablemente Peter quiso dar a entender que ella
era como una pesadilla.
Lali comenzó a pensar en la forma en que la había besado aquella tarde y que ese beso cada vez se había
hecho más ardiente. Pero, ¿por qué lo había hecho Peter?
-Bueno, cariño, estoy un poco cansada y mañana es Navidad. Vamos a dormir -le dijo a Katy-. Mañana
podemos tostar unas almendras para comerlas como aperitivo, ¿de acuerdo?
-De acuerdo -dijo Katy poniéndose de pie-. Lali, estoy muy contenta de que hayas venido a vivir con
nosotros.
-Y yo también -contestó Lali.
En ese momento entró Peter en la habitación. No se molestó en llamar a la puerta y cuando entró se
quedó mirando a su hija. Peter estaba bastante despeinado y su mirada era severa
-¿Estamos de fiesta? -preguntó Peter.
-Acabábamos de darnos las buenas noches -contest Lali sentándose en la cama.
-Buenas noches, papá -le dijo Katy a su padre y éste se agachó para que le besara-. Debiste haber
venido con nosotros a la iglesia, fue maravilloso. El sacerdote me dijo que estaba muy guapa.
Katy, antes de salir, echó una última mirada a Lali.
-Buenas noches,Lali.
-Buenas noches, cariño.
Katy salió de la habitación y cerró la puerta.
-La iglesia, los árboles de Navidad y los pavos están cambiando mi casa y mi vida de arriba abajo -
dijo Peter quejándose. Peter respiraba con dificultad y Lali enseguida se dio cuenta de que había
estado bebiendo.
-La misa fue muy bonita -dijo Lali unos segundos más tarde-. Y Katy estaba encantada.
-Si tú lo dices... -le dijo Peter mientras miraba el camisón de Lali-. Todo con encajes y volantes...
¿te lo has puesto a propósito?
-¿El qué?
-Ese camisón -le dijo Peter y se acercó más a la cama. Se sentó a su lado y continuó mirando el
camisón, que tenía un corpiño elástico y sin tirantes.
-No me podía imaginar que ibas a entrar aquí -dijo Lali.
-Oh, desde luego que no. Pero te lo pusiste, cariño -le dijo Peter con una sonrisa-. Te has dado cuenta
de cómo te he mirado y te ha gustado.
Saturday, March 12, 2016
capitulo 25
-Sí.
-Tienes unas... manos encantadoras -murmuró Peter. La respiración de Peter se hacía cada vez más
rápida. Peter se desabrochó algunos botones de la camisa y puso las manos de Lali en su pecho.
Lali se quedó rígida al contacto con su piel. Peter se desabrochó otro botón y deslizó la mano de Lali por
todo su pecho hasta llegar a sus pezones. Lali no sabía que aquello podía producir el mismo efecto que el que
hacía en una mujer, y levantó los ojos.
Se quedaron mirando durante un largo rato. Peter inclinó la cabeza para poder besar los labios de Lali.
-Abre los labios y contesta a mis deseos -susurró Peter. Lali le obedeció sin decir una sola palabra. Se
puso de puntillas y se acercó a su boca, poco a poco. Separó los labios y respondió a Peter. Todo su cuerpo
comenzó a sentir unas sensaciones muy agradables.
La respiración de Peter se mezcló con la de Lali, haciéndose cada vez más violenta. Sus manos se deslizaron
por la cintura de Lali y la apretó más contra su cuerpo, mientras su beso se hacía más apremiante.
Las manos de Lali se deslizaron por todo el pecho de Peter, sintiendo el calor de sus músculos. Él gimió de
placer y agarró con más fuerza a Lali para que pudiera sentir lo mismo. Ella puso sus manos alrededor de su
cuello y le abrazó con fuerza. Lali se sintió como si se estuviese ahogando en un nuevo y agradable placer.
De repente, Peter la separó un poco y se quedó mirándola. En su rostro se mezclaba la ira y la
satisfacción.
Lali se apartó de él y se dirigió hacia la mesa. Le sorprendió que Peter la dejara marcharse tan
dócilmente.
-Katy y yo vamos a ir a misa dentro de unos minutos -dijo Lali-. ¿Te gustaría venir con nosotras?
-No, no podría.
Si Lali no se hubiese puesto tan nerviosa, podría haber notado el tono áspero en la voz de Peter y la
dificultad de su respiración, que revelaba todo lo agitado que estaba. Pero Lali no se dio cuenta y Peter se
dio la vuelta para marcharse.
-Voy a cenar fuera. Puedes hacer lo que quieras con Katy.
-Ella es tu hija, Peter -le dijo Lali.
-No puedo quedarme aquí contigo.
Eso fue bastante cruel, pero Lali no reaccionó.
-No te preocupes, Katy y yo estaremos fuera de casa, al menos durante dos horas.
-Prefiero marcharme. Lo conozco todo sobre la alta sociedad y no puedo aguantarlo -dijo Peter y cerró la
puerta. Lali fue hacia la cocina para ver como iba Aggie con la comida. Pero antes de entrar, intentó
secarse las lágrimas que insistían en brotar sin que pudiera hacer hada por evitarlo. Puso una cara alegre
para que Katy no sospechara nada y usó la excusa de que Peter había tenido que marcharse por problemas de
negocios. Eso tranquilizó a la niña, pero no se quedó conforme. Se había puesto el vestido rosa que Lali le
había comprado y se había soltado el pelo. Estaba preciosa. Pero Peter ni siquiera se molestó en quedarse un
rato más para verla.
Cuando llegó la hora de irse a dormir, Katy se fue a la habitación de Lali y las dos estuvieron hablando
de cómo eran las navidades en Georgia cuando Lali era pequeña.
-¿Echas mucho de menos a tu madre? -preguntó Katy.
-Sí. La echo muchísimo de menos. Estaba muy enferma y fue mejor que Dios se la llevara.
-Ahora está en el cielo -dijo Katy comprendiendo a Lali-. Tú no te arrepientes de haber venido aquí,
¿verdad? Ni tampoco de haberte casado con papá.
capitulo 24
Lali terminó de poner la mesa.
-Podrías decirle algo bonito cuando se lo veas puesto.
-Tenlo por seguro, cariño -dijo Peter, observando cómo Lali se echaba hacia atrás al darse cuenta de que
iba a acariciarla-. Desde la semana pasada me estás provocando, pero mi paciencia tiene un límite.
-¿Es que tienes algo de paciencia?
-Según las circunstancias normales, tengo bastante -contestoPeter poniendo nerviosa a Lali. Lo que más odiaba Lali, era que se sonrojaba con frecuencia.
-Pues no lo sabía -contestó.
Peter no contestó y Lali se le quedó mirando. No podía apartar sus ojos de él y la intensidad de esa
mirada la hizo estremecerse. Peter se acercó a ella. Lali podía percibir el olor de su colonia y oír los
latidos de su corazón.
-Eres muy fría -dijo Peter-, igual que el hielo. Me he preguntado desde hace años si serías capaz de
derretirte.
-No pienses... que vas a poder hacerlo -susurró Lali. Peter podía sentir el efecto que hacía en Lali el
contacto de sus manos y sus caricias.
-Soy un hombre -dijo Peter-. Y es algo que parece ser que has pasado por alto desde hace mucho tiempo.
Tengo las necesidades normales de cualquier persona.
El corazón de Lali latía a toda velocidad. Quiso apartarse, pero Peter la acercó aún más a su cuerpo.
-No huyas. No voy a hacerte daño -susurró Peter-. Al menos, esta vez no. Tengo mucha curiosidad por ti, y
quiero saber por qué eres tan fría conmigo.
-Tú haces que mi vida sea triste -contestó Lali-. Me sacas de mi casa y me obligas a casarme contigo, me
insultas... y encima tienes la osadía de preguntarme por qué me aparto cuando te acercas a mí.
-Siempre has estado huyendo de mí, incluso mucho antes de traerte aquí. Exactamente desde hace dos
veranos.
-Sólo he intentado defenderme.
-Te referirás a cuando me atacas y haces que estalle -dijo Peter-. Sé que algunas veces me he portado muy
mal contigo. Esa confesión era sorprendente, porque Peter jamás había cedido ni pedido perdón. Lali se
quedó mirándole.
-Y no sabes por qué, ¿verdad? -preguntó Peter.
-Porque te soy antipática.
Peter se sonrió.
-Dios, eres una novata. Estás fuera de lugar, igual que las orquídeas en el invernadero -le dijo Peter
agarrándole de la barbilla-. Eso me recuerda algo. No quiero que me vuelvas a poner esas malditas flores en
mi despacho. Bandy hizo una observación acerca de ellas esta mañana... y también del árbol de Navidad que
pusiste. Me dijo que me estabas suavizando.
-¿Y qué pasa con eso? Eres tan rudo que no puedes disfrutar de los pequeños placeres de la vida.
Ese comentario hizo que Peter se enfadara.
-Nosotros no necesitamos todo eso -dijo Peter-. Los árboles de Navidad, las guirnaldas de las puertas y
demás adornos... al final, tendré que buscarme un encaje y cosérmelo en la ropa interior.
A Lali le entraron ganas de reírse, pero se puso la mano en la boca e intentó disimular.
Peter seguía teniéndola agarrada. La mano que tenía en su espalda, la abrazó con más fuerza y Lali se
dio cuenta de que la proximidad estaba haciendo efecto en él.
-Tocas el piano, ¿verdad? -preguntó Peter cogiéndole una mano.
capitulo 23
Peter no puso ningún impedimento al árbol de Navidad. De hecho, se hizo a la idea de que no estaba allí. El
día de Nochebuena, Lali le vio bajar con un enorme paquete por las escaleras. Ella se alegró muchísimo por
Katy.
La única cosa desagradable que Lali había tenido, era una postal de Crystal diciendo que había recibido su
carta contándole lo de la boda y que iría a pasar unas vacaciones con Peter y ella. Crystal era todo lo que
Lali necesitaba para romper la tregua que estaba estableciendo con Peter.
Tenía ganas de gritar. Crystal siempre le había quitado todo. Ella era más hermosa, pero a Lali no le
importaba. Tenía a Katy y al menos la esperanza de algún tipo de relación con Peter.
¿Y qué pasaría si Crystal decidiera perseguir al flamante marido de Lali? Una nube oscura se posó en
el pensamiento de Lali. Y de repente, tuvo miedo.
-¿Qué es esto? -le preguntóPeter a Lali mientras ponía la mesa para comer el día de Navidad.
-Una servilleta -contestó Lali.
Peter se quedó mirando la servilleta, la cogió en la mano y la sacudió.
-¡Nunca había visto una cosa tan ridícula! Lali le miró fijamente.
-Puedes encontrar servilletas así de elegantes en todos los restaurantes del país -le dijo Lali con
sarcasmo-. Pero si lo prefieres, puedes limpiarte la boca con la manga...
-¿Como un salvaje? -preguntó Peter tirando la servilleta encima del plato-. Eso es lo que siempre me has
considerado.
-Eso no es verdad.
Lali dejó de poner la mesa y se quedó de pie mirándole y sin acobardarse.
-¿Que no? -dijo Peter sonriendo-. Entonces, ¿por qué me tiras macetas e intentas abofetearme la cara y...?
-Peter -dijo Lali suplicante-. ¿Por qué no podemos olvidar lo pasado?
-¿De veras crees que podemos ignorar la manera en que reaccionamos el uno con el otro? -preguntó Peter
con una pequeña sonrisa-. Dios mío, no puedo recordar la última vez que una mujer se peleó conmigo
como tú lo haces.
La observación llevó visiones molestas a la mente de Lali. Nunca se había imaginado a Peter con una
mujer en la cama, y eso la sobresaltó. Desafortunadamente, Peter se dio cuenta.
-No me refería a eso -murmuró.
-No pretendas leerme el pensamiento -dijo Lali, y continuó con su tarea.
-¿En qué estabas pensando? No creía que las señoritas hiciesen hincapié en cosas tales como el sexo.
Lali trató de ignorar el insulto.
-Katy debe estar esperando -dijo Lali-. Por favor, no te rías de su vestido. Se lo compré para que se lo
pusiera el día de Nochebuena para ir a misa.
-Nunca me río de mi hija -contestó Peter.
-Nuestra hija -dijo Lali con un frío tono de voz.
-Perdóname.
capitulo 22
Lali sonrió alegremente. Sus ojos estaban llenos de afecto y su rostro tenía una expresión de bienestar.
Levantó la cabeza y los rayos del sol se reflejaron en el pelo, dándole un brillo especial. Peter se quedó
mirándola y después se reunieron con Katy.
El árbol que quería Katy era un enorme pino, que medía algo más de dos metros y medio. Peter trató de
hacerle cambiar de parecer, pero fue imposible porque era el único pino que le gustaba. Peter cedió y el
hombre le pasó la cuenta. Lali y Katy regresaron al coche porque se estaba levantando aire y hacía frío.
Pero Lali miró hacia atrás, por si Peter se arrepentía.
Peter les puso el árbol donde habían dicho. Tenía que volver a la ciudad para asistir a una reunión y dijo
que antes les darían una cena.
Lali se sonrió cuando vio la expresión de Aggie.
-Nunca come en la ciudad -dijo Aggie-. No lo entiendo.
-Está enfadado por haber tenido que comprarnos el árbol -explicó Lali sonriendo.
-¡Qué árbol tan magnífico! -exclamó Aggie-. Nosotros, en casa, siempre ponemos un nacimiento, que es
lo típico. Pero el árbol es precioso.
-Nosotros también compramos lo típico -le dijo Katy-. Compramos luces y toda clase de adornos. Voy a
llamar a Deanne para contárselo.
Katy salió corriendo y Lali miró sonriente el enorme árbol.
-Ha sido muy feliz toda la tarde y en algunas ocasiones estaba muy nerviosa.
-Al señor nunca le han gustado las celebraciones, señora -dijo Aggie.
-Bueno, pero este año la vamos a tener -contestó Lali-. Insistí y tendremos pavo. Y un jamón y todo tipo
de adornos. Yo tengo un libro de cocina... bueno, tenía. Tendré que llamar al guarda y que me lo envíe
por correo.
-¿Ha vendido su casa? -preguntó Aggie.
-Oh, no. Contraté a un guarda para que la conservara. Ha sido de mi familia desde hace muchos años y yo
no podría venderla. Fue parte de nuestro contrato de matrimonio. Yo le daría las acciones, pero me quedaría
con mi casa. También le dije que quería una parte del comedor... -dijo Lali mirando el árbol-. Me contestó
que en esta casa no se pondría nada. Pero desde que nos casamos, esta casa también me pertenece y por eso
hemos puesto un árbol de Navidad.
-Señora, usted le está volviendo loco -dijo Aggie con una sonrisa-. Nunca le había visto tan confuso. Se
pasa todo el tiempo maldiciendo. Pero le he visto sonreír cada vez que la mira. La sonrisa de un hombre que
está satisfecho de lo que tiene. Eso era algo asombroso. Lali tuvo que contenerse para no saltar, pero no se
hizo demasiadas ilusiones. Peter había decidido no acercarse a Lali, por lo tanto sería mejor que no esperase
mucho de él.
Katy y Lali decoraron el árbol y terminaron justo a tiempo para que Katy se fuera a dormir. Cuando Lali
enchufó las luces del árbol, Katy se quedó mirándolo como si nunca hubiese visto nada tan maravilloso. Un
instante después, le dio un abrazo a Lali.
-Te quiero -dijo Katy abrazándola con fuerza; después se marchó corriendo.
Lali se quedó mirando al árbol con los ojos llenos de lagrimas. ¿Quién habría imaginado que el árbol
significaría tanto para la niña? Lali recordó las navidades de cuando era pequeña, con su padre y su madre.
Entonces, las lágrimas corrieron por sus mejillas. Habían sido una familia feliz, muy feliz. Pero su padre
murió y su madre se casó con el padre de Crystal. Desde entonces, la felicidad de Lali desapareció por
completo. Pero su pasado había sido maravilloso, y por eso, quería que todo fuese maravilloso para Katy.
Una niña de su edad debería tener buenos recuerdos de su infancia.
Era casi medianoche cuando Lali se fue a la cama. Peter no había llegado todavía. Estaba asombrada de que
él estuviera de acuerdo con sus exigencias. Pero Peter estaba lleno de sorpresas y Lali sabía que no podría forzarle. Quizás la expresión de Katy, cuando se levantara el día de Navidad, fuera suficiente para que Peter
se parase a pensar.
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