Tuesday, April 28, 2015

capitulo 74

-Ven aquí -dijo Peter apoyando una mano en su espalda y llevándola al vestíbulo. Allí había una caja dorada con un logotipo muy hermoso, junto a varias bolsas-. Vamos a salir, vamos a cenar a casa de los Allan. Te he comprado alguna ropa.
-¿Vamos a salir?
-Quiero que te vistas para impresionar -dijo Peter dándole la caja y las bolsas a Lali-. Emilia va a venir a cuidar a Rosie.
-¿Vamos a casa de los Allan? -dijo Lali, conmovida ante la idea de salir a cenar con él.
-Es un propietario. Entreno cinco de sus caballos.
Le había comprado ropa, pero Lali deseaba que nada le quedara bien. No quería pensar en lo que significaba un gesto como aquél, pero lo peor era que la mentira iba a hacerse pública. Aparecer juntos en un restaurante era como dar un paso adelante. Una vez más, la mentira seguía creciendo, aunque, se decía, no había nada que ella pudiera hacer, lo único que podía hacer era llamar a Candela y convencerla para no abortar.
Después de darse un baño, abrió la caja dorada y sacó un vestido de noche de terciopelo negro de manga corta y escotado en la espalda. Era justo de su talla. En las bolsas había unos zapatos de tacón alto, de terciopelo y adornados con diamantes, un bolso de noche, medias negras y un juego de lencería negra de seda, que la hizo sonrojar. Y todo le sentaba como un guante.
Peter la esperaba en el cuarto de estar, leyendo una revista de caballos. Lali
se aclaró la garganta para anunciar su presencia. Peter tiró la revista, se levantó y la miró de arriba abajo. Le brillaron los ojos. Se fijó en los labios pintados de rojo y en la hermosa figura de Lali, que el vestido realzaba, y en sus largas piernas.
-¿Quién es Demi Moore? -dijo Peter-. Estás impresionante.
Lali suspiró con timidez, sabiendo que aquellas palabras sólo podían tener como fin darle confianza. En su opinión, Peter era el único que estaba impresionante. Llevaba esmoquin y estaba guapísimo.
-Sólo tengo una queja -dijo Peter-. He elegido el negro para que parecieras mayor, pero no te hace mayor. Aparentas dieciséis años, como si fueras a tu primera cita.
Lali se sonrojó todavía más y apartó la mirada. En realidad, era su primera cita. No había tenido novios; como Candela había dicho, era una chica gruesa y nada atractiva. Y luego, al abandonar su casa, sólo había pasado dos meses en la universidad antes de que sobrevinieran los problemas de su madre. Aparte de algunas salidas, tenía tan poco experiencia como aparentaba.
-Quiero que lleves esto... -dijo Peter abriendo una caja de terciopelo, de la que sacó un collar de diamantes, que brillaba a la luz de la chimenea-. Era de mi madre.
-¡No puedo! -dijo Lali, vencida por la culpa, pero, ignorando el comentario, Peter le puso el collar en el cuello-. Pero si era de tu madre...
-Se hace tarde -dijo Peter, empujándola con delicadeza hacia la puerta.

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