Monday, May 11, 2015

capitulo 23

-¿Mallorca? -repitió Lali, levantando la cabeza.
-Son Fontanal, la que fue la casa de los Vasques, con hectáreas de terreno que sólo sirven para pasto de cabras -le informó Peter, con cara de circunstancias-. Además, no se puede hacer nada allí, porque resulta que es una zona protegida. No la quería nadie, más que Nicolas.
Y como los herederos del último propietario lo sabían, se aprovecharon de ello.
-¿Nicolas compró Son Fontanal? -susurró Lali.
-Siempre fue un hombre muy sentimental -concedió Peter. Parecía como si tratara de comprender sin éxito ese tipo de sentimientos.
Pero Lali sí los entendía. Era como si su padre estuviera en aquel mismo instante en aquella habitación, hablando con ella. Aquella era la herencia que Nicolas la había dejado. Son Fontanal, una casa que su madre había vendido por necesidad, cuando Nicolas tenía sólo quince años. Su padre se pasó el resto de su vida en Grecia, pero nunca abandonó el recuerdo de su hogar. Cuando fue adolescente, Nicolas había jurado ante la tumba de su padre que, si podía, volvería a comprar Son Fontanal.
-Le encantaba esa casa -murmuró Lali-. Por muy alto que fuera el precio, merecía la pena.
-Fue un suicidio financiero. Si hubiera vivido... -Peter cerró la boca y apretó los labios, para tratar de reprimir la emoción-. Si Nicolas hubiera vivido, habría tenido sólo dos opciones, o la bancarrota o acudir a mí.
-¿No a su mujer?
Peter la miró como si no se creyera lo que acababa de oír.
-¿Qué hombre pide prestado dinero a su mujer? ¿Y por qué estoy hablando de cosas privadas contigo? -le preguntó-. Ponte la ropa que llevabas anoche, nos vamos de este hotel.
-Yo tomaré un taxi y me iré a mi casa.
Peter empezó a reírse.
-Te vienes a Grecia conmigo. Es la única opción que tienes, y créeme... -le amenazó-. Si tengo que atarte y darte un somnífero, estoy dispuesto a hacerlo.
-¿A... a Grecia? -tartamudeó Lali.
-Tenemos que hablar con Emilia -Peter la miró con antipatía-. Lo malo es que ya le he dicho que habíamos roto.
-A mí me da lo mismo las explicaciones que tú tengas que dar, pero yo prefiero no ir a Grecia -le aseguró Lali, poniéndose en pie.
-Si es necesario, soy capaz de vestirte yo mismo. -Lali encontró su mirada. Se metió en el dormitorio. Peter entró con ella y desenchufó el teléfono-. De ahora en adelante no hablarás con nadie. Vístete -le ordenó. Entró en el cuarto de baño y se miró al espejo.
¿Cómo se le habría ocurrido a :Nico hacer una cosa así? ¿Por qué se había puesto en contacto con los periódicos? Sabía que ella quería proteger a Emilia. Abrió la puerta del cuarto de baño y se asomó.
Peter estaba poniéndose sobre sus anchos hombros una chaqueta hecha a medida.
-¿Por qué no te has cambiado todavía? -le preguntó.
Roja como un tomate, Lali munnuró:
-Déjame llamar a Nico, por favor. Quiero hablar con él.
-No.
-Por favor -suplicó Lali.
-Lo primero que tiene que aprender una buena esposa griega es a obedecer -contestó Peter, dirigiéndose hacia ella con la agilidad de un leopardo al acecho-. Y si no saltas cuando yo diga «salta», ya te enseñaré yo, y en poco tiempo, venir a mí arrastrándote se habrá convertido en un acto natural.
Lali dio un portazo y echó la llave.
-No puedo ir a Grecia -le dijo Lali en el ascensor.
-¿Quieres decir que me tengo que conformar con destrozar a Nico? -sonrió Peter, mirando su estremecido rostro-. No dudes que lo puedo hacer. Me he enterado de que Nico
ha sacado todo su instinto comercial de su tío Dennis, quien, no dudes un instante, os haría pasar un mal rato, si se le ofrece un buen precio.

1 comment: