Lali levantó la cabeza y se apartó de Peter. Era el marido de Eguenia. Como no solía hablar personalmente con él, Lali temió que le hubiera ocurrido algo a su amiga, así que corrió a contestar el teléfono.
— ¿Nico?
Por fortuna, su interlocutor le contó tranquilamente que tenía previsto ir a Londres precisamente el mismo día que ella tenía pensado ir a Francia le propuso que lo acompañara de compras para llevarle a su esposa bonita ropa premamá.
— ¿Euguenia esta otra vez embarazada? Madre mía—comentó.
Euguenia tenía veintitrés años y ya iba por el tercer hijo: Desde luego, no era asunto suyo meterse en aquellos temas, pero Lali no pudo evitar preguntarse si no era demasiado.
—Ya te contará ella —contestó Nico—. Estás muy callada. ¿Acaso la perspectiva de pasar un día entero de compras en mi compañía te parece aburrida?
Lo cierto era que Nico había seducido a Euguenia siendo adolescentes y le había roto el corazón. Al final, se habían casado hacía un par de años, después de haber arreglado los malos entendidos que había entre ellos, pero Nico nunca había sido santo de devoción de Lali.
Sin embargo, el hecho de que él lo sospechara la mortificaba.
—No digas tonterías. Tu esposa es mi amiga...
—Efectivamente, siempre puedes decirte que es por su bien —contestó Nico haciendo que Lali apretara los dientes—. No te preocupes. Sé que tu hostilidad hacia mí no es un asunto personal, sé que no te gustan los hombres.
Lali sintió que los ojos se le salían de las órbitas y se fue a la cocina en busca de intimidad.
— ¿Eso crees? Deja que te diga que ni soy lesbiana ni odio a los hombres.
—Perdón...
Nico parecía sorprendido y tenía motivos para ello pues, siempre que había ido a Londres con su esposa, Lali se había mostrado muy callada en su presencia.
— ¡Y deja que te diga que ahora mismo tengo una apasionada aventura con un italiano! —le espetó Lali, dolida y desesperada por lo que le acababa de decir.
Ante aquel sorprendente anuncio, Nico no pudo evitar reírse y le aseguró que había malinterpretado su comentario y que estaba muy contento de que su vida privada fuera bien.
Mientras volvía el vestíbulo, el marido de Euguenia le dijo a qué hora pasaría a buscarla el día que habían quedado. Acto seguido, Lali colgó el teléfono.
Peter, que había oído la mayor parte de la conversación, parecía sombrío. Al principio, simplemente le había sorprendido que Lali hablara francés con tanta fluidez, pero luego se había preguntado quién sería aquel hombre.
¿Por qué se había ido a la cocina a hablar? Era obvio que para que él no oyera la conversación. Había oído que era el marido de su amiga, pero eso no quería decir que Lali no pudiera estar enamorada de él. Sí, aquello tenía sentido.
lali pensando que nico creia que era lesbiana ajajjaaja quiero otro mas
ReplyDeletesube mas
ReplyDeletequiero
ReplyDeleteotro
ReplyDeletemas
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