-Como puedes ver, me marcho -Lali levantó la cabeza y lo miró con antipatía-. No tienes nada de lo que preocuparte. No tenía pensado quedarme y poner en un apuro a nadie... -Si fuera tan sencillo, no estaríamos manteniendo esta conversación tan desagradable -interrumpió Peter-. ¡Sería yo el que te habría echado de esta casa!
-¿De verdad? -le desafió.
Peter miró la maleta que había sobre la cama.
-Seguro que no habías pensado marcharte para siempre. Seguro que tenías pensado hacer un viaje y luego volver.
-¿Para qué voy a gastar saliva tratando de convencerte de lo contrario?
-No estoy dispuesto a escuchar ningún insulto de una zorra -le contestó, muy acalorado.
Lali no había pretendido insultarle, pero aquellas palabras la enojaron.
-¡Márchate! -le gritó-. ¡Márchate y déjame sola, cerdo ignorante!
-Sólo cuando me respondas a una pregunta -respondió Peter entre dientes-. ¿Estás embarazada?
Lali se quedó de piedra, bajó la mirada y enrojeció.
-Sólo si estás embarazada podría entender lo que ha hecho Nicolas -concedió Peter a regañadientes. Lali se dio cuenta de que aquella posibilidad le ponía enfermo. Su piel dorada había adquirido una palidez insana. Así era como Peter reaccionaría si se enterara de la verdadera relación que existía entre Nicolas y ella.
Nadie podría poner objeción alguna a que la hija de Nicolas, aunque nadie supiera que existía, pudiera reclamar su herencia. Si le hubiera dicho la verdad, seguro que en aquel momento no la estaría insultando. Ella era la hija de Nicolas, su única hija, la única que tenía sangre de los Vasques...
-¿Por qué no respondes? -Peter avanzó unos pasos y apretó los puños-. En nada va a cambiar mi opinión sobre ti si estás embarazada, pero si lo estás, te pido disculpas por haberte gritado.
Lali se quedó un poco sorprendida. ¿Se estaría arrepintiendo por la forma que la había tratado? ¿Tendría miedo de que ella fuera un peligro para conseguir el control de todos los negocios de Nicolas? La idea de que ella pudiera estar embarazada de Nicolas debía de ser un peligro para Peter Lanzani.
-Pero te aseguro una cosa -le advirtió-. Si estás embarazada tendrás que hacerte todas las pruebas necesarias para demostrar que el hijo es de él.
-¿No crees que eso sería algo terrible para Emilia?
Él dejó salir el aire de sus pulmones, haciendo un ruido sobrecogedor, con los ojos inyectados en sangre.
-Tu maldad es increíble...
La verdad era que nada más pronunciar aquellas palabras, Lali se había arrepentido. Por un momento sintió deseos de arremeter contra Emilia y Peter, pero se avergonzaba de haber sido tan rencorosa. Bajó la mirada, cerró la maleta y la retiró de la cama.
-No estoy embarazada. Puedes irte tranquilo, Peter. No soy un peligro ni para ti, ni para Emilia -murmuró.
En aquel momento, se oyó el timbre de la puerta, rompiendo un poco la tensión que se sentía en aquella habitación.
-Debe de ser mi taxi -Lali pasó a su lado. Le temblaron las piernas, pero la sostuvo un sentimiento de superioridad innata. Su padre había estado muy confundido con respecto a Peter, su guardián y su hijo en todo, menos en su apellido. Se alegró al comprobar que Peter no era Don Perfecto.
Nicolas había sido bastante ingenuo al pensar que Peter iba a recibir con los brazos abiertos a su hija natural. Lali nunca se había creído lo que le había dicho Nicolas, que Peter se alegraría de saber que tenía una hermana.
Peter había reaccionado como ella había supuesto, ante la idea de que Nicolas pudiera tener otro hijo. Con sorpresa y horror, ante la posibilidad de que aquel hijo pudiera quitarle parte de su herencia. Levantó la cabeza muy alta, y pensó que ella era una persona con mejor corazón que Peter Lanzani.
me re gusta esta nueva novela sube mas porfavor.
ReplyDeletenecesito mas =)
ReplyDeletemasssssssssss
ReplyDeletenovelaaaaaaaaaaaaaa
ReplyDeleteplease
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