Thursday, May 7, 2015

capitulo 67

Lali tragó saliva, pues aquello ya era lo peor. Peter se estaba compadeciendo de ella. Lo que estaba haciendo por ella lo haría por cualquier mujer que se hubiera quedado embarazada de él.
Desde luego, era un hombre de honor, de esos de lo que una se podía fiar, pues aceptaban su responsabilidad en un embarazo no deseado. Por eso le había pedido que se casara con él.
Lali se dijo que había hecho bien en rechazar su propuesta.
El médico le indicó amablemente que debía descansar más y comer algo. Cuando se fue, Peter lo acompañó a la puerta y volvió con una bandeja de cuyo contenido, sorprendentemente, Lali dio buena cuenta.
—Desde luego, Berthe cocina fantásticamente bien.
—Berthe todavía no ha llegado —le explicó Peter—. El desayuno te lo he hecho
yo.
— ¿Tú? —dijo Lali sorprendida.
—Claro, cuando era jovencito, viví aquí sin servicio seis meses y tuve que aprender a cocinar para no morir de hambre.
Sintiéndose terriblemente cansada, Lali apoyó la cabeza en la almohada y se quedó mirándolo.
— ¿Y qué hacías aquí?
—Rebelarme —contestó Peter—. Me enamoré de una modelo que se llamaba Fia y que era cinco años mayor que yo. Mi padre se enfadó mucho y me dijo que, si no terminaba con aquella relación, me desheredaría. Fia y yo nos vinimos a Francia para formar un hogar, pero antes de que me diera tiempo siquiera a comprar esta casa ella aceptó un jugoso cheque de mi padre para que me abandonara.
Lali hizo una mueca de desagrado y se dio cuenta de que le dolía sobremanera imaginárselo sufriendo.
—Me quede aquí para lamerme mis heridas por que me lo podía permitir económicamente. Había heredado de mis abuelos. Por lo visto, no lo suficiente como para tentar a Fia, pero sí para vivir bien —sonrió Peter.
Estaba intentando hacer como si no hubiera pasado nada, pero Lali lo conocía bien y se imaginó lo destrozado que se había quedado después de semejante traición.
—Peter...
—Duerme —contestó él poniéndose en pie.
—No te tienes que casar conmigo porque esté embarazada.
—Claro que sí. Tú no te sabes cuidar.
Lali lo miró con la boca abierta.
— ¿Se puede saber por qué dices eso?
—Porque dejas un trabaja buenísimo y una relación estupenda, porque eres tan cabezota, que no te quieres sentar cuando estás a punto de desmayarte y cosas por el estilo. Amore, aunque tú te creas que puedes hacerlo todo sola, no es así.

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