Saturday, May 9, 2015

capitulo 6

Emilia se sumió en una profunda depresión y dejó que Nicolas tratara de superar solo sus penas. El matrimonio empezó a desmoronarse. Fue durante aquel tiempo cuando Nicolas le fue infiel con la madre de Lali, Gimena.
Antes de subirse al tren que la llevaba de vuelta a Yorkshire, Lali entró en una cabina de teléfonos. Marcó el número de la casa, rezando para que Peter estuviera todavía allí. Cuando oyó su voz, tragó saliva y dijo:
-Soy Lali. Sólo quiero que sepas que antes hablaba en serio. Puedes quedarte con el dinero, ¿de acuerdo?
-¿A qué estás jugando? -respondió Peter, al otro lado de la línea-. ¿Crees que me impresionas? Emilia se ha ido y tú y yo tenemos que hablar. Si no hubiera venido, no te habría dejado marcharte. ¡Te exijo que vuelvas aquí ahora mismo!
Lali apretó los dientes. Lo último que deseaba era hablar con él. Había llamado sólo para saber si Emilia se había ido tranquila. Había llamado para saber si la mujer de su padre no había sospechado nada de aquella farsa.
-Yo...
-¿Crees que tengo todo el día para hablar con una fulana como tú? -la insultó Peter.
-¿Con quién te crees que estás hablando? -Lali le contestó, perdiendo el control-. ¿Con una descerebrada a la que puedes insultar? Pues deja que te diga una cosa. ¡Hace falta algo más que unos insultos y un traje elegante para impresionar a esta fulana que no tiene intención de cruzarse en tu camino nunca más en su vida!
Con mano temblorosa, Lali colgó el teléfono y levantó su maleta, furiosa por haber llamado. Ahora que su padre había muerto, no podía permitirse esa clase de debilidades. Estaba de vuelta en el mundo real, no en el mundo que Nicolas había creado para ella. Lo único que podía conseguir siendo débil era una patada en la boca...

Nico entró con gesto de cansancio en la cocina. Medía más de uno noventa, era ancho de hombros y tenía una impresionante capacidad torácica, pero el duro trabajo había pasado factura a su impresionante físico.
-¿Te has acordado de comprar cervezas?
Sin levantar la cabeza de la cocina grasienta que estaba limpiando, Lali lo miró con gesto de incredulidad.
-¿Estás bromeando?
-No te enfades conmigo -Nico la miró poniendo cara de no entender nada-. Deberías haberme llamado por teléfono. Si hubiera sabido que ibas a venir, le habría mandado a Cande que limpiara un poco...
Lali lo miró con cara de desprecio.
-Tu hermana se mata a trabajar todo el día. Debería darte vergüenza, Nico. Cuando nos trasladamos aquí, dijiste que ibas a colaborar. Me voy unos días, vuelvo y me encuentro la casa hecha un desastre y el jardín lleno de basura.
Nico levantó sus inmensos pies, expresando su incomodidad.
-No he limpiado, porque no te esperaba.
-Deja de buscar excusas. Emplea esos músculos para retirar esas asquerosas bañeras del jardín y meterlas en el granero.
-En el granero no cabe ya nada más.
-¡Pues deshazte de ellas! ¡Esto parece una chatarrería!
-¿Deshacerme de ellas? ¿Estás loca? -exclamó Nico, horrorizado al oír aquella sugerencia-. Puedo sacar más por una bañera, que lo que tú sacas vendiendo baratijas en el puesto.
Lali no supo qué responder. Nico había sido su mejor amigo desde los trece años.
Suspiró.
-¿Por qué no vas y te das una ducha? Yo te ayudaré a limpiar el jardín después. Pero Nico se quedó y se aclaró la garganta.

3 comments:

  1. bien echo lali manda a bolar a peter que se cree mandandola y nico ya me callo de la patada

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  2. massssssssssssssssssssssssss

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