Después de desayunar el primer día de su estancia allí, Lali salió a la terraza de mármol de su dormitorio y admiró las vistas.
—Así que aquí vamos a vivir —murmuró apoyándose en el pecho de su marido con la confianza de una mujer que se sabe amada—. ¿Siempre has pasado aquí mucho tiempo?
Peter la abrazó y le acarició el vientre.
—No, pero ahora que voy a ser padre creo que va siendo hora de trabajar menos y de venimos a vivir a un lugar más tranquilo. Ischia es el sitio perfecto para criar a un hijo.
Lali lo miró a los ojos encantada, a pesar de que había una pequeña preocupación que le impedía ser completamente feliz.
—Aun a riesgo de sonar estúpida, te quiero hacer una pregunta. ¿Te vas a cansar algún día de mí? —le preguntó mordiéndose el labio inferior tímidamente.
— ¿Cómo dices eso? —contestó Peter con el ceño fruncido—. Jamás me cansaré de ti ni de lo que tenemos. Jamás soñé con tener una relación tan maravillosa con una mujer.
— ¿Ni siquiera con esas de las esposas de diamantes? —preguntó Lali dándole a entender que, tal vez, echara eso de menos en el futuro.
Peter se preguntó qué era más importante, su reputación de dios del sexo o la tranquilidad de su mujer.
Lo cierto era que las únicas esposas de diamantes que había comprado en su vida habían sido en miniatura y habían sido un regalo cuya destinataria, una amante temporal, se había encargado de difundir obviando su tamaño.
—Todo eso está olvidado —le aseguró Peter a Lali mirándola a los ojos.
A continuación, suspiró y le confesó la verdad sobre las esposas. Lali lo miró atónita y estalló en carcajadas.
—Ahora que he encontrado a la mujer de mis sueños, podré por fin cumplir todas mis fantasías sexuales —sonrió Peter tomándola en brazos y volviendo a entrar en la habitación.
— ¿Lo dices en serio?
Peter la dejó en la cama y la besó con pasión excitándola al momento.
¿Te gustaría que lo dijera en serio? —bromeó Peter.
Siete meses después,Lali dio a luz a su primera hija tras un embarazo y un parto muy fáciles.
La llamaron Alegra y resultó ser un bebé excepcionalmente bonito que tenía los mismos ojos que su padre y los mismos rizos que su madre.
Cuando fueron a Francia para el bautizo del tercer hijo de Eugue y Nico, se la llevaron con ellos. Ambos matrimonios habían congeniado a la perfección y se habían hecho muy amigos a pesar de la distancia.
Tanto era así que Peter le pidió a Eugue que pintara un retrato en miniatura de su hija como regalo para su esposa en su primer aniversario de boda.
Cuando llegó aquella fecha, Peter y Lali dejaron a su hija con su abuela y se
fueron a la idílica casa que tenían en la Dordoña, un lugar muy especial para ambos.
— ¿Te volverías a casar conmigo? —le preguntó Lali la noche en que llegaron.
—Por supuesto, bella mia. Te quiero. Alegra y tú sois lo mejor que me ha pasado en la vida —contestó Peter.
Lali lo miró a los ojos y lo abrazó con fuerza.
—Yo también te quiero —murmuró sintiendo que el corazón le latía aceleradamente mientras Peter la besaba.
FIN
me encanto el final
ReplyDeletelindo final vas a subir otra nove
ReplyDeleteno queria que terminara bonito final
ReplyDeleteme fasino espero que puedas subir otra novela
ReplyDeleteme gusto mucho el final =)
ReplyDeleteQue lindo final
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