-Tal vez -no pareció muy convencido, y Lali pensó que esa hinchazón tal vez se debiera a que la noche anterior había estado paseando de un lado a otro de su dormitorio, porque no podía dormirse-. Hoy descansarás -aseguró Peter.
Le había comprado tres vestidos, todos a la última moda. Una hora después, hizo detener el coche en cierta parte de la carretera; él salió del vehículo, acompañado por su ruborizado chofer para que Lali pudiera vestirse.
-Tu chofer debe pensar que estamos locos -manifestó Lali una vez que estuvieron de nuevo en camino.
-No sé. El secuestro de esposas es divertido -sonrió-. ¿Te sientes mejor?
Ella asintió. Ya que había logrado su objetivo, Peter podía permitirse el lujo de reír y bromear. Dirigió una mirada de soslayo al hermoso perfil de su esposo, y sintió que su propio cuerpo generaba una dulce respuesta.
-Hice que Thompson nos preparase una cesta para un día de campo -anunció Peter.
-¿Día de campo?
-¿Por qué no? -su tono era cortante-. ¿Sabías que nunca en mi vida he ido a un día de campo?
Era mediodía cuando el automóvil se dirigió por caminos vecinales hasta llegar a una zona sombreada donde por fin se detuvo. Con toda solemnidad, el chofer sacó del portaequipajes una cesta y una manta.
-Ya nos encontramos dentro de los terrenos de Wytchwood -informó Peter con una sonrisa-. Por eso conozco este lugar.
Estaba tan entusiasmado con su idea del día de campo, que Lali sonrió. El mero hecho de ver la vitalidad de Peter la hacía sentirse más animada. Se sentía profundamente atraída por él. Nunca querría a nadie más que a él, y con tristeza deseó haberlo podido conservar como amigo. Pero en ese caso ella no tendría su niño y, egoísta o no, todavía sentía una inmensa felicidad por el hijo que llevaba en sus entrañas.
Tuvieron que caminar sólo unos metros para llegar a un bonito lugar junto a un arroyo.
-¡Qué lugar tan bonito! -expresó Lali-. ¿Queda la casa lejos de aquí?
-Más o menos a kilómetro y medio -respondió Peter mientras extendía la manta.
Ella tomó asiento y, con alivio, se quitó las zapatillas, mientras Peter se desperezaba con sensualidad al calor del sol, haciéndola sonreír de nuevo. Abrieron la canasta, y descubrieron una gran variedad de ricos manjares.
-Un buen trabajo de Thompson -musitó Lali ante tantas delicias.
-Ha sido muy difícil vivir con él desde que volví sin ti del Caribe. Tú le agradas mucho -Peter descorchó la botella de champaña y sacó dos copas-. Yo creo que ha estado a punto de incluir también unos candelabros, con sus correspondientes velas, y
tal vez lo hubiese hecho si no brillara tanto el sol. Es un verdadero romántico. Sé que
él me culpa por lo sucedido. Y he aquí que mi esposa me dejó por otro hombre, para colmo un enano.
masssss
ReplyDeleteotro =)
ReplyDeletejajaaj thompson quiere hacer de cupido
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