Friday, November 13, 2015

capitulo 30

Dado que Lali no conocía ni una sola palabra de italiano con la que contestar y no se atrevía a imitar el acento, apretó los labios y guardó silencio. Cuando pudiera estar con Peter a solas, le iba a echar una buena reprimenda por lo que le estaba haciendo. ¿Por qué había tenido que privarla de la habilidad de hablar?
—Ojalá yo hablara italiano —suspiró Sly—. Me apuesto algo a que tú conoces todos los detalles de la historia. Daría mi brazo derecho por conocer los sucios entresijos de la caída de Candela. Los rumores resultan tan intrigantes...
¿Quién era Candela? ¿Sería alguna ex novia de Peter? Decidió apretar los dientes y aguantar estoicamente la sesión de peluquería y maquillaje. No pudo verse hasta el último momento. Entonces, se limitó a contemplarse con incredulidad. La transformación era increíble.
—Soy la mujer en mi profesión, aunque esté mal que lo diga yo misma — comentó Sly, a! notar el asombro de la joven.
Le había aplicado una sombra grisácea en los párpados, lo que le daba una dramática profundidad y hacía que el color de los ojos resaltara aún más. Sly había conseguido que los pómulos le destacaran como si fuera la modelo de una revista y su boca, maquillada de rosa, parecía tan jugosa como un melocotón.
Peter estaba esperando en recepción, hablando en italiano a través de su teléfono móvil. Al verla, bajó el teléfono y una suave sonrisa se reflejó en su hermosa boca.
—Bella Fiammetta...
En aquel mismo momento, Lali supo que se había enamorado desesperadamente de él. Se sentía luminosa, con una bombilla en medio de la oscuridad. Y era él quien le daba la corriente necesaria para brillar, él el hombre que, por primera vez en dos años, había conseguido que se sintiera orgullosa de sí misma.
Tras colocarla una mano en la espalda, la acompañó de nuevo a la limusina.
—¿Por qué le dijiste a Sly esa mentira de que yo era italiana. —le preguntó Lali, tratando de encontrar la furia que había experimentado al conocer a la estilista. Sin embargo, no pudo hallarla.
—Es la chismosa mayor de toda la ciudad. Podría haber hecho que le contaras tu vida entera en solo cinco minutos.
—¡No podía ni hablar! ¡No sé ni una sola palabra de italiano!
—Lo sé. Ha sido una jugada muy inteligente por mi parte, ¿verdad? — bromeó Peter—. He conseguido casi el mismo efecto que si os hubiera amordazado a las dos. Sly estaba temblando de pura frustración.
Lali lo golpeó, a modo de broma, sobre las costillas. Entonces, apartó
rápidamente la mano, temerosa de haberse mostrado demasiado familiar con Peter.

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