Friday, December 11, 2015

capitulo 51

Peter la llenaba por completo, presionando profundamente y fomentando una placentera fricción con los pliegues hinchados de ella. El placer se fue concentrando dentro de Lali, desde los labios hasta el vértice que se formaba entre sus muslos, intensificándose a medida que aumentaban la velocidad de sus movimientos. Sintiéndose como si fuera a explotar, Lali irguió el cuerpo y quedó sentada sobre él, inspirando profundamente. Cerró los ojos y le clavó las uñas en el torso. Debajo de ella, Peter parecía invadido por la misma necesidad frenética de empujar y hundirse en ella para alcanzar el orgasmo. Así, levantó las caderas para recibir cada embestida, hundiéndose profundamente cada vez que ella dejaba caer su cuerpo sobre él. Hasta que la tensión que se había ido concentrando dentro de ella se desbordó. La sujetó con más fuerza y dejó escapar un gemido gutural al alcanzar finalmente el orgasmo al mismo tiempo que ella. Lali se estremeció con el clímax, experimentó una fuerte sacudida que le llegó hasta el alma y acto seguido se derrumbó, exhausta y saciada, sobre él. Peter le rodeó la cintura con los brazos. En aquella postura, podía oír el latido firme de su corazón. Lo último que pensó antes de que la venciera el sueño, fue que se alegraba de haber esperado tanto tiempo para estar con un hombre, y de que ese hombre hubiera sido Peter. —Y ahora dime cómo has llegado a los veintinueve años, con la virginidad intacta —exigió saber Peter. Se había hecho tarde, el cielo estaba más oscuro que antes. Estaban en la cama, medio dormidos después de hacerlo apasionadamente por segunda vez. Él había argumentado que dos veces en una noche sería demasiado para ella, y que tendría molestias a la mañana siguiente. Pero ella no había hecho caso y había procedido a convencerlo de otra manera. Ahora que conocía los placeres del sexo, no tenía intención de dormir. De hecho, tenía la sensación de que la tercera vez iba a ser especialmente agradable. Sin embargo, de momento se contentaba con estar en sus brazos, saciada y envuelta entre las sábanas de raso. —¿No te parece suficiente mi altura moral? —respondió ella, adormilada. —Tal vez, si no fueras más hermosa que una supermodelo, y no te hubieran acusado públicamente de tener una aventura con un hombre casado. Con un suspiro, Lali se irguió apoyándose en un brazo mientras se sujetaba las sábanas contra el pecho con la otra mano. Ya que no parecía que Peter tuviera intención de dejar el tema, decidió que sería mejor contárselo todo y quitarse el tema de encima. —Que quede claro que no fue una aventura. Bueno, tal vez sí en la mente de Benjamin. Benjamin Amadeo —aclaró—. Así se llama. Lo conocí hace casi dos años en una gala benéfica.

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