La limusina se detuvo frente al hotel. Lali salió.
-Esto es ridículo.
-No sería tan ridículo si no fueras vestida como cualquier autoestopista que acabo de parar en la carretera.
De pie en el elegante vestíbulo, a casi diez metros de distancia, Lali lo observó firmar en el registro. La recepcionista del hotel, entrenada para no fijarse en los clientes, sin embargo la miró de reojo. Lali se puso colorada y se dio la vuelta.
Subieron al primer piso y allí les enseñaron su suite. Al ver una puerta de separación Lali se fue a explorar. Sólo había un dormitorio. Pensó que Peter se había vuelto loco.
-Si crees que voy a pasar la noche aquí contigo, estás soñando.
Peterle dirigió una mirada irónica.
-Yo me acostaré en la cama y tú en el sofá.
Por un momento, Lali encontró dificultad para respirar.
-Le he dicho a Pablo que vaya a buscarte ropa más decente. Seguro que Nico estará a la altura de las circunstancias -continuó diciendo Peter-. Creo que tu musculoso amigo te vendería a los caníbales si le hacen una buena oferta.
-¡Nico es un amigo, no mi amante!
Peter enarcó las cejas e hizo una mueca de desprecio con la boca.
-Tienes una mente calenturienta -le dijo Lali, furiosa.
De pronto, y de forma inesperada, su boca dibujó un principio de sonrisa. Sus ojos verdes y brillantes miraron su enfurecido rostro.
-Qué fogosidad. Eso me intriga. Si no hubieras sido la amante de Nicolas, estaría tentado a acostarme contigo.
Lali se quedó boquiabierta, sin poder articular una palabra.
-Y te aseguro que en cinco minutos estarías comiendo de la palma de mi mano, como una paloma -vaticinó Peter, esbozando una sonrisa.
-¡Tienes una imaginación increíble!
Peter extendió sus manos, en un gesto de burla.
-¿Cómo tratas de negar lo que los dos sabemos que es verdad? La primera vez que me viste, te sentiste atraída. Lo sé, porque a mí me ocurrió lo mismo. Atracción puramente sexual, nada más...
-¡Tu presunción es increíble!
-Nunca desafíes a un griego, a menos que no estés preparada para responder con fuego al fuego -le advirtió Peter-. Pero a lo mejor es eso lo que quieres...
El ambiente era tan tenso que el corazón le empezó a latir con fuerza mientras sus ojos verdes la miraban con gesto desafiante. De pronto se oyeron golpes en la puerta y se sobresaltó. Vico entró.
Con las piernas temblando, Lali se fue al sofá. Se le había puesto la carne de gallina y notó que los pezones se le habían puesto muy duros. Y eso lo había conseguido con una sola mirada. Sólo hablando. Aquello era terrible.
Le había dado en su punto débil. Lo que más la desconcertaba era que había admitido que él también sentía lo que ella estaba sintiendo.
Lali vio que Vico sacaba un ordenador portátil y lo ponía en el escritorio que había al Iado de la ventana. Un botones entró con un fax y lo instaló. A continuación, llegó un camarero con una bandeja con café. Sólo una taza.
Mientras tanto, Peter hablaba en francés por un teléfono móvil, dándole la espalda, con una de sus manos metidas en uno de los bolsillos de sus elegantes pantalones. Estaba guapísimo con aquella ropa. Casi se quedó sin aliento al imaginárselo sin ella.
Aturdida al sentir una curiosidad que nunca antes había sentido, se puso colorada, agarró el mando a distancia que había en la mesa y encendió la televisión, eligiendo un canal de música. -Si quieres escuchar música, utiliza el equipo del dormitorio -le dijo Peter, interrumpiendo su conversación.
Lali se levantó, se metió las manos en los bolsillos y respondió:
-Me voy a dar un paseo.
Peter se dio la vuelta.
-¡No! Te quedas en la habitación. Vete a lavarte el pelo, o algo así -le aconsejó impaciente-.
Tengo trabajo.
Lali respiró tan hondo que pensó que iba a estallar.
dios mio quien se cree que peter es me saca de mi casillas es un machista
ReplyDeletemas novela
ReplyDeletesube otro mas
ReplyDeleteotro
ReplyDeleteMas
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