Sunday, May 10, 2015

capitulo 16

-Al parecer has venido en tu propio coche -murmuró Peter, cuando salieron a la calle-. Dame las llaves.
Lali frunció el ceño.
-¿Las llaves? -ya las tenía en la mano-. ¿Para qué?
Sin decir una palabra, Peter se las arrebató y se las tiró a Pablo, diciéndole algo en griego.
Todo transcurrió con tanta rapidez que se quedó boquiabierta. Vio a Pablo marcharse con las llaves.
-¿A qué estás jugando? -le preguntó furiosa.
-Llevará el coche a tu casa. Nosotros vamos a pasar la noche en un hotel -Peter la puso una mano en el hombro al mismo tiempo que se acercaba la limusina.
-¿Cómo dices?
-Si nos separásemos justo después de la ceremonia, todo el mundo sospecharía.
-¿Quién?
-No estoy dispuesto a que nadie me pueda acusar de casarme por conveniencia.
-Pero si eso es lo que acabas de hacer.
-¿Y no crees que sería una estupidez por mi parte hacerlo público?
-¡No pienso pasar la noche contigo! -le dijo Lali muy acalorada.
-No tienes otra opción. Es parte del trato.
Lali se cruzó de brazos y se negó a moverse.
-De ninguna forma -dijo otra vez-. ¡No me fío de ti ni un pelo!
-¿Quieres que te ayude a entrar en el coche? -sugirió en tono de amenaza.
Durante un instante, Lali estuvo dudando qué hacer, pero al cabo de los pocos segundos entró en la limusina.
-¡Un hombre que tiene que utilizar su fuerza para convencer no es un hombre! -le gritó. -Cada vez que me gritas me dan ganas de pegarte tan fuerte que temas incluso levantar la cabeza otra vez. No sé cómo Nicolas podía soportar esa boca que tienes.
-A mí no me pasa nada en la boca...
-La verdad es que tienes una boca muy sensual... hasta que la abres.
Un tanto desconcertada, Lali se sonrojó.
-No me gusta que me hablen de esa manera.
-No me digas lo que tengo o no tengo que decir -respondió Peter con voz cansina-. Nadie lo hace.
De forma involuntaria, Lali se puso tensa, sintiendo un escalofrío, a pesar de la cálida temperatura de aquel coche tan lujoso. -No quiero pasar la noche en el hotel contigo.
-Pero lo harás. Es parte del acuerdo. No puedo correr el riesgo de que este matrimonio pueda ser declarado nulo. Lo único que quiero es hacer lo que dice la ley.
Los dos permanecieron en silencio, un silencio cargado de tensión.
-¿Qué te contó Nicolas de mí? -preguntó Peter de pronto.
-¡Más de lo que yo hubiera querido saber, créeme!
-Estábamos muy unidos, pero al parecer no tanto como yo pensaba -musitó con tristeza-.
Debió de darle vergüenza de hablarme de ti...
-Nicolas no estaba avergonzado de mí.
-Nicolas era un hombre feliz, hasta que tú apareciste.
Lali se mordió el labio y no respondió. Nicolas había pasado bastantes años y gastado un montón dinero hasta encontrar a su hija ilegítima. Los primeros nueve años de su vida su padre había recibido fotografías de ella cada cumpleaños, pero su madre, Gimena, no había puesto el remite en ninguna de las cartas.
Algunas veces, Lali se había preguntado por qué su madre se había tomado la molestia de enviarle a Nicolas las fotos. ¿Lo habría hecho para recordarle la breve aventura que había arruinado su vida?
No lo sabía. La primera vez que se enteró de quién era su padre, su madre ya llevaba muerta años. Pero todavía podía recordar la lucha de su madre por superar la amargura de un marido que nunca la había perdonado que se casara con él cuando estaba embarazada de otro hombre. No había pasado ni una semana desde la muerte de Gimena, cuando su padre llamó a los servicios de asistencia social, para decirles que él no se iba a encargar de una hija que no era suya. Aquella fue su venganza.

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