Monday, May 11, 2015

capitulo 21

-Estabas flirteando conmigo -murmuró Peter, frunciendo el ceño. Su voz profunda la hizo sentir unos cosquilleos por la espalda.
-¿Flirtear? -le preguntó Lali-. ¿Te refieres a cuando te tiré el vino a la cara?
Sus miradas se encontraron y el tiempo pareció transcurrir al ritmo de su corazón. Intentó respirar. Se dio cuenta de que su cuerpo temblaba y los pechos se le endurecían.
Peter sonrió mientras inclinaba su cabeza. Lali se excitó hasta tal punto que la pasión la desbordó. Lo besó, y emitió un quejido cuando él le metió la lengua en la boca.
Peter levantó la cabeza para mirar su cara y la sacó del ascensor. Aquella interrupción tan súbita la dejó un poco desorientada. Dentro de la habitación, él la volvió a agarrar de la mano. Su mirada encendía su cuerpo de tal forma que llegó a temblar.
-Dime que quieres hacer el amor -la invitó Peter-, y yo satisfaré tus deseos.
Lali se puso tensa y retrocedió unos pasos, obligándole a que la soltara.
-No puedo dormir contigo... -le dijo, con voz temblorosa.
-¿Quién ha hablado de dormir?
-Estoy cansada y tú tienes que trabajar -Lali trató de convencerle, aunque al mismo tiempo se daba cuenta de que nunca había deseado estar con un hombre como deseaba estar con Peter en aquel momento, a pesar de que en lo más profundo de su ser sentía odio por él.
Peter frunció el ceño, apretó los labios y la miró con desprecio.
-Odio a las mujeres a las que les gustan este tipo de juegos sexuales. Una sola noche es lo que te puedo ofrecer -le dijo con frialdad-. Yo no pago por acostarme con una mujer
-¡No podrías convencer ni a una zombie! -gritó Lali y se metió en la habitación. Nada más cerrar la puerta, se apoyó en ella y trató de reprimir las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.
Horas más tarde, Lali seguía despierta. Estaba todavía conmocionada por la respuesta sexual que había experimentado ante la presencia de Peter. En su época de adolescente había sufrido un intento de violación que le había inhibido el deseo de intimar físicamente con un hombre.
De hecho, con el paso del tiempo, había ido desconfiando cada vez más del sexo contrario. Además, cada vez que se había sentido acorralada o infeliz, su reacción había sido la huida. Aquella costumbre le había ocasionado un buen número de problemas, hasta que Nico la convenció de que volviendo la espalda no se conseguía nada.
Había concentrado todas sus energías en montar un negocio que le diera lo suficiente para pagar la renta. Su necesidad de independencia y seguridad la había endurecido. Nicolas había minado su autosuficiencia, convenciéndola para que fuera a Londres. Allí fue cuando empezó a cambiar, abriéndose a emociones y posibilidades que nunca antes se había permitido experimentar.
Las lágrimas acudieron de nuevo a sus ojos. Nicolas nunca entendió que ella pudiera tener una relación sólo de amistad con Nico. Porque no sabía que en realidad nunca había sentido nada en presencia de un hombre. De hecho, todos los hombres la habían dejado fría... hasta que vio a Peter Lanzani en la iglesia.
Peter, el único hombre al que hubiera deseado quitarle la ropa y lIevárselo a la cama. Sus mejillas se encendieron de vergüenza. Se restregó los ojos. Aquél era el poder del deseo sexual. Un solo beso y se había vuelto loca.
Por suerte, a la mañana siguiente, se despedirían y no se volverían a ver nunca más. Aquel encuentro no había significado nada para Peter. Carente de toda delicadeza, o respeto por ella, le había ofrecido una sola noche de su vida. Lo cierto era que él también había estado tentado, pero no tanto como para no sentir alivio cuando ella lo rechazó. La expresión en sus ojos lo delató. Poco a poco, se fue sintiendo cada vez más cansada, hasta que se durmió.
Se despertó sobresaltada y encontró a Peter mirándola. Lali se incorporó un poco asustada.

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