Lali se quedó sorprendida al comprobar que Peter ya se había enterado de que su casero era el tío de Nico.
-¿Sabías que...?
-Nunca amenazo con algo que no puedo cumplir. Nico Riera se arrepentirá de haber nacido y de haber compartido cama contigo.
-Estás enfadado... no sabes lo que dices...
-La ira agudiza mi ingenio, pero parece que a ti te embrutece.
-Nico no tiene nada que ver en todo esto -si Nico fuera el que se lo había dicho a la prensa, seguramente había sido porque creía que Peter estaba intentando engañarla y que haciendo público su matrimonio iba a fortalecer su posición. En otras palabras, lo había hecho por su bien, así que la responsabilidad era sólo de ella-. No me creo que quieras hacerle daño.
-¿Y dices que Nicolas te contó muchas cosas de mí?
Lali recordó las continuas referencias que Nicolas hacía de Peter. Un hombre muy agresivo en los negocios, e incapaz de aceptar una derrota. Un enemigo despiadado, pero leal con su familia, un hombre que no sabía lo que era relajarse, excepto cuando estaba en la cama con alguna mujer, que era su único placer conocido. ¿Era esa la manera que utilizaba para estar tan en forma?
Lali se sonrojó, frunciendo el entrecejo ante la pérdida de concentración. Su padre siempre había amado y admirado a Peter por todo aquello que él no había poseído. ¿Qué dirían los enemigos de Peter de su carácter?
-Esto es un vestido de noche. Estoy ridícula con él -objetó ella, cuando sintió el frío en sus brazos y en sus hombros.
-Estás como a mí me gusta que estés, como alguien que no tiene ni idea de vestir. Tampoco tienes que preocuparte por sonreír a los periodistas -añadió Peter, cuando vio cómo se ruborizaba-. Es más, cuanto más desgraciada y fuera de lugar parezcas, menos se sorprenderá todo el mundo cuando te abandone. -¿Quieres decir que puede que haya periodistas ahí fuera?
Un segundo más tarde, estaba frente a un montón de cámaras de fotos y gente que le hacía preguntas. Lali empezó a tiritar y Peter se quitó el abrigo y se lo puso sobre los hombros, con mucha cortesía, al tiempo que la cubría con el brazo. Caminó en silencio entre la multitud, hacia la limusina. Nadie se interpuso en su camino. Lali se sintió más aliviada al ver que Pablo se sentaba en el asiento de al Iado del conductor.
-¿Todavía quieres despedir a Pablo? -le preguntó, un tanto incómoda.
-Lo estoy pensando.
-No fue culpa suya. Yo fui la culpable.
Peter guardó silencio.
-No me puedo ir a Grecia sin pasaporte ni ropa -señaló Lali-. Tengo que ir a casa primero.
-Vico ya se está encargando de eso. Se reunirá con nosotros en el aeropuerto.
-Tengo hambre.
-Comeremos en el avión.
Sin saber qué responder, Lali se apoyó en el respaldo del asiento y se colocó por encima el abrigo. La tela tenía el olor de Peter. Las aletas de su nariz se ensancharon y respiró hondo. Tensa, lo miró de reojo. Estaba hablando por el móvil otra vez, pero cuando se dio cuenta de que lo estaba observando, la miró con sus ojos esmeralda.
El corazón le dio un vuelco, pero no pudo apartar la mirada. Tenía unos ojos muy llamativos. Su mirada le recorrió el cuerpo, hasta llegar a sus piernas bien proporcionadas. La piel le ardió como si la hubiera tocado. El corazón le empezó a latir a un ritmo alocado. Experimentó una sensación agridulce. Tenía dificultades para respirar y la tensión entre ellos fue en aumento. Peter sonrió al ver el efecto tan devastador que estaba teniendo sobre ella. Se puso muy nerviosa, al comprobar el tipo de animal sexual al que se estaba enfrentando. Volvió la cabeza y se tapó las piernas con el abrigo.
Peter echó para atrás la cabeza y empezó a reír.
-¡Cállate! -le gritó Lali sin mirarlo.
-Tienes un aire de inocencia impresionante -murmuró él con voz aterciopelada-. No me extraña que Nicolas picara en el anzuelo. Estaba en una edad muy peligrosa. Es una pena que nunca te
viera en tu ambiente de verdad. Sólo entonces habría podido saber que la imagen que le estabas dando de ti era falsa.
-También tenía una imagen bastante falsa de ti. Me dijo que eras un hombre con mucho encanto, buenas maneras y fascinante conversación -terminó y bostezó, tapándose la boca con la mano, irritada y desconcertada cuando Peter empezó a reír con más fuerza. Una hora antes, él había estado furioso. Y en aquel momento parecía estar muy tranquilo. Al parecer, porque le había echado la culpa a Nico. Tenía que conseguir hablar con su amigo por teléfono y saber lo que había pasado. A lo mejor le habían robado la foto. A lo mejor la prensa ya estaba siguiendo a Peter...
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ReplyDeletesube mas
ReplyDeletemassssssssssssss
ReplyDeletenovelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
ReplyDeleteporfavorrrrrrrrrrrrrrrrrr
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