Lali estaba disfrutando con su primer viaje al extranjero. Mientras el coche en el que iban sorteaba el tráfico de Atenas, ella se sintió tensa ante la perspectiva de tener que ver a Emilia otra vez.
Cuando Vico había llegado al aeropuerto con una maleta y una bolsa de viaje, había intentado hablar con él sobre Nico, pero Peter se lo impidió. Desde ese momento, había estado de malhumor. A bordo del avión privado, se había puesto un vestido un poco más adecuado y se durmió todo lo que duró el vuelo, despertándose cuando estaban aterrizando. Cuando salieron al aeropuerto sintió tanto hambre, que no tuvo más remedio que pedirle a Peter algo de dinero para comprarse unas chocolatinas, ya que no había desayunado, ni comido.
-¡Si no dejas ya de hablar por teléfono, gritaré! -le recriminó Lali en un momento determinado.
-¿Qué bicho te ha picado ahora? -Peter se apartó el teléfono, dirigiéndole una mirada de cansancio, como la que les dirigen los padres a un niño pesado.
Lali apretó los dientes.
-No quiero decirle más mentiras a Emilia.
-¿Qué quieres, entrar y decirle que eras la querida de su marido?
-¡Yo no era la querida de Nicolas...!
-¿La querida que ahora se ha convertido en su nuera? Emilia no se merece esa humillación- le dijo Peter con mucho énfasis.
La limusina aparcó junto a una casa muy elegante de la ciudad. Lali salió del coche sudorosa y casi enferma de los nervios. Mientras Peter hablaba con el criado que había salido a saludarlos, ella se mantuvo detrás de él.
De pronto, se dio la vuelta y expulsó el aliento, liberando un poco de tensión.
-No está Emilia. Se ha ido a Brasil esta mañana a pasar unos días con unos amigos. Al parecer ha intentado ponerse en contacto conmigo, pero no ha podido.
Lali se sintió mucho más aliviada y volvió a entrar en la limusina.
-¿Y ahora qué? -le preguntó. Peter frunció el ceño.
-No creo que se entere de nuestro matrimonio hasta que vuelva. Sus amigos viven en un cafetal perdido.
-Puedes llamarla por teléfono.
-Esperaré a verla. No se pueden dar ese tipo de noticias por teléfono.
-¿Y qué vamos a hacer ahora?
Peter no contestó. Parecía que se había puesto de mal humor otra vez. Trató de entender su reacción, poniéndose en su lugar. Aquella boda en secreto, sólo para cumplir el deseo de Nicolas, era de dominio público. La única solución para Peter era fingir que no tenía nada que esconder y que se había casado de verdad...
-¿Esperas que me comporte como si fuera tu esposa? -le preguntó.
-Eres mi esposa -le recordó Peter, enfatizando sus palabras.
-Legalmente hablando, supongo -concedió Lali-. Pero...
-Esta situación habrá que mantenerla durante un par de meses como mínimo.
-Yo no soy tan buena actriz. Ni siquiera nos gustamos. La gente no es tan tonta como para no darse cuenta -protestó.
Peter no le hizo caso. Lo odiaba cuando se comportaba de esa manera. La hacía sentirse como un insecto.
necesito mas
ReplyDeletepeter es un cabernicula insoportable dan ganas de golpearlo jajaj
ReplyDeleteotro mas =)
ReplyDelete