Peter sabía lo del accidente por el informe que le había hecho el detective privado, pero no dijo nada. Poco después, aterrizaron en el helipuerto de la zona y continuaron el viaje en el Mercedes todoterreno que los estaba esperando.
Lali estaba comenzando a recordar aquel paisaje y estaba muy callada. Agotada por los dolorosos recuerdos de aquel horrible verano, cerró los ojos y se quedó dormida.
—Ya hemos llegado.
Cuando abrió los ojos, Lali se encontró delante de una iglesia rural y no en el centro de Brantome.
—Sabía lo de tu madre por el informe del detective y he hecho memoria durante el trayecto —confesó sacando un ramo de flores del coche—. He parado en un pueblecito de camino aquí y las he comprado. Tal vez, tendría que haberte despertado para que las eligieras...
—No, son preciosas —contestó Lali emocionada por su amabilidad y agradecida por no estar sola en aquellos momentos.
Peter le pasó el brazo por la cintura porque, a pesar de que hacía calor, Lali estaba temblando. No tardaron mucho en encontrar la tumba de su madre en el cuidado cementerio. Lali se arrodilló ante ella y dejó las flores sobre la lápida mientras intentaba controlar sus emociones.
—Aquel verano fue un desastre total —le contó a Peter—. Eugue ya estaba con Nico y su horrible madrastra, Lisa, no paraba de flirtear con mi padre, que estaba encantado. Yo discutí con mi madre el mismo día del accidente. Le dije que por qué no se volvía a Inglaterra para que mi padre ligara con Lisa tranquilamente. Mi madre se enfadó conmigo y yo le dije que me avergonzaba de ella por dejar que mi padre la pisoteara como a un felpudo —lloró amargamente—. Hicimos las paces, pero me arrepiento de haberle hablado así.
—Era tu madre y seguro que lo entendió, caranzia —le aseguró Peter.
Sin embargo, Lali no podía dejar de llorar, pues nunca había terminado de encajar el terrible coste de aquel accidente. Por una parte, había perdido a su adorada madre y, por otra, se había visto obligada a aguantar a un padre que le hacía la vida imposible y que ni siquiera le había dejado ir al funeral de su madre.
Peter la abrazó y dejó que llorara un buen rato para que se desahogara. Cuando vio que estaba más tranquila, la condujo de nuevo al coche.
Lali se sentía muy cansada, pero curiosamente en paz. Se dio cuenta entonces de que hacía un día precioso y, mientras Peter conducía, le contó cómo se había enamorado de Gaston y cómo el había elegido a Eugue.
—Tú eres mucho más elegante —sonrió Peter.
Mientras el Mercedes se deslizaba por los preciosos pueblecitos gascones, Lali
se dedicó a disfrutar del paisaje del campo, que estaba precioso en aquella época del año.
— ¿No estás yendo en dirección contraria?—murmuró.
—Vamos a mi casa, amore.
—Debería decirte que no, pero no tengo fuerzas.
mas tierno peter no puede ser quiero uno asi
ReplyDeletequieroooooooooooooooooooooo
ReplyDeletemasssssssssssssssssssssss
ReplyDeletenovelaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
ReplyDeleteporfavorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
ReplyDeleteotro mas♥
ReplyDeletesube mas
ReplyDeleteay es un amor peter como cuida a lali
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