Thursday, May 7, 2015

capitulo 60

Lo cierto era no quería separarse de él bajo ningún concepto. Necesitaba estar con Peter.
Un par de kilómetros más allá, Peter paró el coche y le señaló una preciosa casa de piedra con torre que se erigía en mitad de un idílico prado de flores silvestres.
— ¿Es muy antigua?
—Del siglo XIV —sonrió Peter—. De todas las casas que tengo, es la que tiene más valor sentimental para mí. ¿Te vas a quedar al final conmigo?
—Sólo si…
—Sin condiciones —dijo Peter.
—Las necesito.
—Vas a tener que confiar en mí.
Lali tuvo la sensación de que era transparente como el cristal y de que Peter veía su interior. Le acababa de pedir algo muy difícil, que confiara en él. Aquello era como si le hubiera pedido que escalara el Everest.
Lali dudaba seriamente que pudiera confiar en un hombre tan guapo. Era cierto que aquello no era culpa de Peter, pero muchas mujeres corrían detrás de él.
En cualquier caso, iba a tener que confiar en él pues tenía que decirle que estaba embarazada y, además, si quería que Peter confiara en ella, ella debía hacer lo mismo.
—Sin condiciones —insistió Peter abriéndole la puerta de la casa.
La vista desde el dormitorio sobre el valle era espectacular. Lali estaba admirándola cuando Peter se acercó por detrás y le bajó la cremallera del vestido para comenzar a besarle el cuello.
La deliciosa sensación la hizo estremecerse y echar la cabeza hacia atrás.
Peter le quitó el vestido aprovechando ese momento.
—No debería dejarme llevar...
—Eso es precisamente lo que te gusta de mí, que te hago hacer cosas que normalmente no ha rías, amiore.
— ¿Porqué dices eso?
—Porque eres una mujer que nunca se arriesga... siempre vas vestida con los mismos colores, tienes los libros ordenados por orden alfabético y tu mesa es la más ordenada de la empresa, pero conmigo te has arriesgado —sonrió Peter haciendo que a Lali le diera un vuelco el corazón.
—Quiero que me devuelvas mi diario.
Aquello hizo reír a Peter.
—Sabes perfectamente que jamás lo leería —le aseguró —Bésame —murmuró Lali.
Peter la tomó en brazos y, tras depositarla sobre la cama, se quitó la camisa con rapidez. Lali lo observaba mientras sentía que los pezones se le iban
endureciendo como piedras.

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