— ¿Qué sientes por mí? —le preguntó directamente.
—Lo estoy pensando —contestó Peter mirándola intensamente.
—Oh...
Ella creía que le iba a decir que la amaba, pero por lo visto no era así. Debían de haber sido imaginaciones suyas. Le debía de haber impresionado mucho ver el coche estrellado y por eso le acababa de decir que hubiera muerto sin ella, pero no debía de ser verdad.
—Te arrinconé y te reté y, cuando me di cuenta de que eso podía conllevar que huyeras de mí de nuevo, le dije al notario que termináramos la reunión y me vine para casa —le explicó Peter
Lali enrojeció sintiéndose culpable.
—No sabía qué hacer. Lo cierto era que me daba miedo enfrentarme a las cosas porque no las controlaba.
—Quieres que te demuestre lo que siento por ti, eso es lo que pasa. Te aseguro que hubiera ido detrás de ti, carissiina —confesó Peter—. Te hubiera buscado una y otra vez hasta ganar tu confianza.
Lali se dio cuenta entonces de que lo había estado poniendo a prueba, de que en lo más profundo de su corazón quería que Peter la siguiera para convencerla de que era un hombre en el que podía confiar.
—No volverá a suceder. No he sido justa contigo y, sin embargo, tú sí lo has sido conmigo... excepto el incidente con Maria Del Cerro.
—Mi relación con Maria no era seria, pero admito que debería haberla llamado y haberle dicho que te había conocido y que lo nuestro había terminado. Sin embargo, hacerlo por teléfono no me pareció bien —contestó Peter—. Además, creo que entonces no quería admitir lo importante que eras para mí.
— ¿De verdad soy importante para ti?
Peter frunció el ceño.
—Eres la primera mujer que me tomo en serio desde lo de Fia.
—Pues sí que te ha costado...
—Lo pasé tan mal cuando ella me dejó que decidí no volver a arriesgarme, no dejar que ninguna mujer volviera a tener sobre mi semejante poder—confesó Peter.
Lali le acarició el hombro.
—Entonces, eras muy joven. No seas tan duro contigo mismo.
—Lo cierto es que me enamoré de una mujer que realmente no existía. Fia no era como yo creía.
—Yo cometí el mismo error a los diecisiete años con aquel estudiante del que te hablé. Para mí era el hombre perfecto, pero contigo no he hecho lo mismo.
Peter la miró preocupado.
—Lo que quiero decir es que sé que no eres perfecto porque ningún ser humano lo es —le explicó Lali—. Sin embargo, me di cuenta de que eres lo más parecido a la perfección que existe.
—No, es cierto que yo también cometo errores. Si os hubiera pasado algo a ti o
al niño, jamás me lo habría perdonado. Sobre todo, jamás me habría perdonado no decirte lo que siento por ti.
massssssssssssss
ReplyDeleteme encanta la nove sube mas.
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