-No lo sabe. Conocía el primer testamento, pero no sabe que existe uno nuevo. Lo encontramos cuando la secretaria de Nicolas estaba limpiando su escritorio.
-¿Pero qué va a pasar con ella? No creo que Nicolas fuera capaz de no dejarle nada a su esposa.
-Emilia tiene dinero. Nicolas no tenía familia. Ella compartía su deseo de que yo fuera su único heredero -la miró y apretó los labios-. Y por lo que a ti respecta, tampoco te interesa hacerlo público. ¡Si se te ocurre abrir la boca, no recibirás ni un penique!
Lali se puso en pie y le gritó:
-¡Yo no quiero nada!
Peter la estudió con ojos fríos y reflexivos.
-Si piensas que con esa actitud vas a lograr conseguir más dinero, estás muy equivocada. No tendrás más remedio que casarte conmigo. Y por las molestias recibirás un cheque por una buena cantidad de dinero, y el divorcio en cuanto eso se pueda solucionar.
-¿Estás loco? -Lali le preguntó sin creerse lo que estaba oyendo-. ¿Crees que estoy dispuesta a casarme para que tú puedas poner tus manos avariciosas en la fortuna de Nicolas?
En aquel instante, se oyó el sonido de una ventana al abrirse.
-¿Lali? ¿Qué has hecho con las toallas? -le gritó Nico.
Peter se quedó tenso y retrocedió unos pasos, para poder ver mejor al hombre de cuerpo medio desnudo que miraba por la ventana. Lali miró hacia arriba también al tiempo que pensaba que, desde donde estaban, Nico parecía la variante rubia de King-Kong. -Perdón... -murmuró Nico, quitando su cuerpo tatuado y su velludo pecho de la vista-. No sabía que tenías visita...
-¿Quién es ese tipo? -le preguntó Peter, con cara de pocos amigos.
-¿Quieres que baje y me encargue yo de esto, Lali? -le preguntó Nico.
-¡Si alguna vez necesito que me defiendas, es que estoy ya a tres metros bajo tierra! -le contestó Lali, ofendida por aquel ofrecimiento.
La ventana se cerró de nuevo.
-¡Nicolas acaba de morir y ya has metido a otro hombre en tu cama! -sus brillantes ojos verdes estaban inyectados de rabia.
Lali levantó la mano y le dio una bofetada, con tal fuerza que casi se le durmieron los dedos. Peter se quedó atolondrado, sin saber bien cómo reaccionar.
Un silencio atronador los envolvió.
-Ya estoy harta de que me insultes -murmuró mientras los dientes le castañeteaban, tan sorprendida como él por la violenta respuesta que había tenido-. ¡Y como se te ocurra ponerme una mano encima, Nico te pulverizará! -Pues no parece que le hiciese nada a Nicolas...
A pesar de estar avergonzada por haber utilizado a Nico para amenazarlo, Lali se dio cuenta del tono profundo y cansino de la voz de Peter, el cambio indefinible que se había producido en aquel ambiente tan cargado.
La estaba mirando fijamente, con ojos ardientes. Lali encontró su mirada y el corazón le empezó a golpear el pecho, sintió un nudo en la garganta y le subió la temperatura del cuerpo. -Eso... eso fue diferente -tartamudeó, indefensa ante aquella mirada que la hacía sentir cosas que nunca antes había sentido. Unos deseos sexuales que la llenaban de asombro y confusión. No podía pensar con claridad.
Peter dio un paso atrás, su cuerpo emitiendo una tensión casi eléctrica. Cerró sus ojos verdes como la esmeralda y cortó la corriente que la había dejado desorientada y temblorosa.
-No tengo tiempo para juegos. Te doy doce horas para que lo pienses. Y si no aceptas, sabré presionarte en donde más te duele -le advirtió Peter en un tono de voz que la hizo temblar-. Puedo asegurarte que sé cómo hacerte la existencia bastante difícil. Esta casa la tienes en alquiler. ¿Qué pasaría si no te renovasen el contrato? -¿No hablarás en serio?
-Si me dejara llevar por mis impulsos, ahora mismo estarías pidiendo en la calle. Vendré otra vez mañana.
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ReplyDeletejajajaaj me dio risa lo de nico mas
ReplyDeleteotro
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