Friday, September 11, 2015

capitulo 39

-No te he preguntado tu opinión; y si no te encuentras ahí cuando vuelva a casa, yo mismo te llevaré. Una escena a medianoche no sería muy digna y, además, acabaría con mi paciencia.
-¡Eres un cerdo! -exclamó Lali con furia, y él la miró burlón.
-¿Valió la pena lo que hiciste? ¿Han salido las cosas tal y como imaginabas o demasiado reales? Yo no soy adecto a las ilusiones, así que no esperes que me disculpe por acabar con las tuyas.
Lali deseó poderle dirigir una mirada tan carente de emoción como la de él. Pero ella no era así, y el haber hecho el amor había forjado lazos tanto inexplicables como insuprimibles. Aun cuando su mente le decía que no debería importarle lo que él hiciera, su instinto femenino, le hacía preguntarse a dónde iría, a quién vería y por qué la humillaría tanto esa noche en especial.
Recordó entonces el comentario de Paula ante la sorpresa del matrimonio de Peter y se estremeció. Tantos años transcurridos y aún no había dejado de pensar en él. Los amoríos de Peter siempre duraban muy poco, porque se aburría con mucha rapidez y facilidad. Así que, ¿cuánto iría a durar este matrimonio? ¿Una o dos semanas? Mas ese no era un matrimonio, sino un acto de venganza. Si ella alguna vez había soñado con que Peter le hiciera el amor, nunca se imaginó que fuese de una forma tan cruel y despiadada...
Y la terrible ironía era que él pensaba que le había dado lo que ella quería. La creía enamorada de él, lo que le fue confirmado por su comportamiento en la cama.
Su quebrantado orgullo, o lo que le restaba de él, quedó hecho jirones al comprender lo que pensaría Peter de ella.
Era cierto que a ella le había costado tiempo y esfuerzo vencer su infantil enamoramiento, pero eso no tenía nada de raro ya que como jovencita se le negó la oportunidad de relacionarse con otras personas de su edad para contar con la necesaria vida social para que sus fantasías se esfumasen. El orgullo y el sentido común la habían obligado por fin a racionalizar sus propias emociones. Pero durante los tres últimos años Peter se mantuvo alejado de ella y no sabía cómo eran sus pensamientos. Él creía que aún era la tonta y pequeña Lali que se ruborizaba como una amapola cada vez que él le hablaba y hacía estupideces, como correr a recibirlo cada vez que llegaba a Ranbury, inocente por completo de la transparencia de sentimientos para la experiencia de Peter. Con razón siempre había sido tan amable, ¡debió haber sentido infinita lástima por ella!
Thompson, quien estaba arreglando la cama de la habitación de ella, le sonrió al verla en el umbral de la puerta.
-¿Se le ofrece alguna otra cosa, señora?

2 comments: