-¿Dónde se encuentra tu compañera, la desafortunada que se contenta con Gilles como esposo?
-Gilles es una persona muy agradable y ha sido siempre amable conmigo -protestó Lali-. Rocio ha salido; me llamó desde una cabina telefónica.
-¿Cuál es tu dormitorio? -con su aplomo acostumbrado, Peter empezó a abrir puertas-. Demonios, creo que no necesitaría haber preguntado. ¿Quién iba a tener una fotografía de la familia Esposito a un lado de su cama? Apuesto a que ninguno se ha puesto en contacto contigo desde que te despediste de ellos.
Ella cerró la puerta.
-Te equivocas. Sandra vino hace poco.
-Y te encontró embarazada y en aparente abandono -comentó Peter con frialdad-. Vaya imagen que le presentaste.
-No hablamos de ti -Lali enderezó la espalda con cansancio. Se sentía horrible al estar tan voluminosa como un globo y deseó que Peter dejase de observarla, aunque comprendía que él trataba de adaptarse a la idea de que pronto se convertiría en padre.
-Te ayudaré con las maletas.
-¿Maletas? -preguntó ella con el ceño fruncido.
De nuevo se mostraba dispuesto a asumir sus responsabilidades. Con seguridad la odiaba por ello.
-Lo lamento, Peter. De verdad lo lamento.
-Quiero ese hijo, Lali.
-Yo...
-Si dices una vez más que lo lamentas, te... -se detuvo al notar la preocupación en la mirada de ella-. Si consideramos que Benjamin ya está fuera de la escena, Lali, creo que ya es hora de que te enfrentes al hecho de que las únicas dos personas a quienes concierne esto somos tú y yo.
-Me concierne a mí; y no me voy a ir contigo.
-Ya veo que tu próxima maternidad no te ha cambiado el carácter -comentó Peter con un extraño brillo en la mirada, el cual ella no pudo interpretar-. Lali, ya has colmado mi paciencia. Vas a venir conmigo y seguirás siendo mi esposa. Si no me obedeces, te quitaré al niño..
A ella se le heló la sangre en las venas.
-Pero tú no quieres...
-¿Y tú qué sabes? Un día dije que no tenía interés especial en tener hijos, pero la situación cambia si faltan unas cuantas semanas para que nazca mi hijo.
Las largas pestañas de Lali velaron su tristeza. Sabía que él nunca trataría de robarle a su hijo, pero sí la presionaría para convencerla de que él también deseaba a ese niño. En el mundo de Peter, las mujeres no tenían hijos que no hubiesen sido
planeados.
mas mas ♥
ReplyDeletemasssssss
ReplyDeleteMaassss me encantaa
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