-¿Por qué no me avisaste en seguida? -preguntó Peter.
Sí, claro, tal vez entonces hubiera tenido tiempo para hacer algo.
-Pensé que de esta forma sería mejor.
Él tenía que estar de acuerdo en el fondo en que a veces la ignorancia es una bendición.
-Nunca te habría pedido que te casaras conmigo si hubiera sabido que... ¿De qué te ríes?
-Te he echado de menos.
La casi sonrisa de ella se evaporó al instante.
-No necesitas decir esas cosas.
-De acuerdo. Bien, la verdad es que no te eché de menos y que ahora me siento atrapado. ¿Es eso lo que quieres oír? -gruñó Peter-. ¿Qué es lo que te hace pensar que me siento atrapado y que la situación no me gusta?
-Déjame sola.
-No tienes ningún derecho a hacerme esa petición. El niño también es mío -hubo una pausa. De pronto, Peter echó para atrás la cabeza y suspiró-. Te invito a cenar.
-No... no tengo ganas de salir -respondió Lali muy sorprendida-. Pero, si quieres, cenaremos aquí.
-Pareces cansada y no quisiera causarte problemas.
-No será ningún problema. Voy a cambiarme; espérame en la sala.
Después de una refrescante ducha, se puso el cafán que Rocio le había comprado en Túnez hacía unos cuantos meses. De inmediato se sintió muy a gusto con esa ropa que disimulaba su figura. Mientras se vestía, oyó que llegaba Rocio, y cuando salió de su habitación escuchó que su amiga reía en la sala. Su amiga había sentido curiosidad y había ido a conocer a Peter. Se notaba que su opinión sobre él empezaba a cambiar.
-¿Necesitas que te ayude? -sin dejar de sonreír, media hora más tarde, Rocio se asomó a la cocina-. No me había dado cuenta de lo tarde que es, y Gil va a llevarme a cenar -observó a Lali dar la vuelta a la carne que tenía sobre el asador-. Lo he comprendido -declaró de manera brusca.
-¿Comprendido?
-Él posee un encanto extraordinario. Perdónalo. A un tipo como él puede perdonársele un fallo.
-Sí, ¿verdad? -Lali estaba asombrada por la rápida conversión de Rocio.
-Es muy apuesto.
-Ya lo sé.
-Tú no eres una persona sarcástica -rió Rocio-. Le di algo de beber y le conté lo tranquila que ha sido tu vida. Es muy buen conversador, ¿lo sabías?
Después de ese venenoso comentario, Rocio se fue a su habitación. Lali lamentó haberlos dejado charlar a solas sin interrumpirlos, pues conocía la habilidad de Peter para extraerle información a la gente.
otro =)
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