Thompson abrió las puertas aún antes de que ellos acabaran de subir los peldaños de la escalinata. La sonrisa de bienvenida con que él la recibió, hizo sentirse muy bien a Lali, quien miró a su alrededor de manera apreciativa. A través de los altos ventanales penetraba a raudales la luz del sol, lo que producía un brillo muy especial sobre los azulejos del espacioso vestíbulo.
-Está demasiado cansada para ir ahora a ver la casa -decía Peter con una suave risa.
Ella no se sentía así. Ya no tenía sueño, pero como persistía su dolor de espalda, decidió que lo más aconsejable seríá acostarse y descansar un rato.
-Me gusta mucho la casa -musitó mientras subía la amplia escalinata, ayudada por Peter.
-Me alegra que te guste -abrió una puerta de paneles y en ese preciso momento Lali emitió un jadeo al sentir una extraña sensación de contracción en los músculos del vientre.
-¿Qué sucede? -preguntó Peter preocupado.
Ella logró llegar a la cama antes de sentir un fuerte espasmo de dolor. Peter lanzó una exclamación.
-Es el niño -musitó Lali al ceder el dolor.
-¿Se... se va a adelantar?
-No lo sé. ¿Hay algún hospital por aquí cerca?
Peter entró de inmediato en acción y salió al pasillo para llamar a Thompson a gritos. Lali empezó a debatirse en otra dolorosa contracción, la cual fue muy pronto seguida de otra.
-Yo tengo la culpa -expresó Peter al levantarla en brazos-, por la forma en que te saqué del apartamento. Ahora estoy muy nervioso y me da miedo dejarte caer.
Cuando llegaron al pequeño hospital rural, Lali fue conducida a la sala de partos, donde le realizaron un apresurado examen.
-¡Cielos, sí que tiene prisa ese niño! -exclamó la comadrona, lo que dio pie a un revuelo de actividad, interrumpida por algunas preguntas que Lali apenas si pudo responder.
-¡Peter! -gritó en lo más álgido de otra poderosa contracción.
-¿No podríamos llenar los malditos formularios en otro momento? -preguntó Peter enfadado, y unos cuantos segundos después entró a grandes zancadas en la sala de partos, a pesar de la fría mirada que le dirigió la monja que se encontraba allí. Al entrar, se apresuró a acercarse a Lali y tomarle la mano.
-Doctora, se escuchan dos latidos -indicó alguien, aclaración que le pareció inútil a Lali, quien pensaba que por supuesto que se escuchaban dos corazones, el del niño y el de ella. Pero el comentarío se aclaró a la media hora. Pues dio a luz primero a una niña y en seguida a un niño. Después de eso, Peter le plantó un extravagante beso en la frente.
-Señor -sugirió con tono gélido la religiosa-, ¿sería usted tan amable de esperar afuera mientras nosotros terminamos de atender a su amiga?
-Oiga, esta señora es mi esposa -la contradijo Peter con calor, ante lo cual Lali sonrió. Él parecía orgulloso de decirlo.
que lindo gemelitos, ame cuando dijo peter al final que lali era su esposa mas ♥
ReplyDeletemassssss
ReplyDeleteotroooooooooooooo
ReplyDelete