Tuesday, September 15, 2015

capitulo 76

Thompson abrió las puertas aún antes de que ellos acabaran de subir los peldaños de la escalinata. La sonrisa de bienvenida con que él la recibió, hizo sentirse muy bien a Lali, quien miró a su alrededor de manera apreciativa. A través de los altos ventanales penetraba a raudales la luz del sol, lo que producía un brillo muy especial sobre los azulejos del espacioso vestíbulo.
-Está demasiado cansada para ir ahora a ver la casa -decía Peter con una suave risa.
Ella no se sentía así. Ya no tenía sueño, pero como persistía su dolor de espalda, decidió que lo más aconsejable seríá acostarse y descansar un rato.
-Me gusta mucho la casa -musitó mientras subía la amplia escalinata, ayudada por Peter.
-Me alegra que te guste -abrió una puerta de paneles y en ese preciso momento Lali emitió un jadeo al sentir una extraña sensación de contracción en los músculos del vientre.
-¿Qué sucede? -preguntó Peter preocupado.
Ella logró llegar a la cama antes de sentir un fuerte espasmo de dolor. Peter lanzó una exclamación.
-Es el niño -musitó Lali al ceder el dolor.
-¿Se... se va a adelantar?
-No lo sé. ¿Hay algún hospital por aquí cerca?
Peter entró de inmediato en acción y salió al pasillo para llamar a Thompson a gritos. Lali empezó a debatirse en otra dolorosa contracción, la cual fue muy pronto seguida de otra.
-Yo tengo la culpa -expresó Peter al levantarla en brazos-, por la forma en que te saqué del apartamento. Ahora estoy muy nervioso y me da miedo dejarte caer.
Cuando llegaron al pequeño hospital rural, Lali fue conducida a la sala de partos, donde le realizaron un apresurado examen.
-¡Cielos, sí que tiene prisa ese niño! -exclamó la comadrona, lo que dio pie a un revuelo de actividad, interrumpida por algunas preguntas que Lali apenas si pudo responder.
-¡Peter! -gritó en lo más álgido de otra poderosa contracción.
-¿No podríamos llenar los malditos formularios en otro momento? -preguntó Peter enfadado, y unos cuantos segundos después entró a grandes zancadas en la sala de partos, a pesar de la fría mirada que le dirigió la monja que se encontraba allí. Al entrar, se apresuró a acercarse a Lali y tomarle la mano.
-Doctora, se escuchan dos latidos -indicó alguien, aclaración que le pareció inútil a Lali, quien pensaba que por supuesto que se escuchaban dos corazones, el del niño y el de ella. Pero el comentarío se aclaró a la media hora. Pues dio a luz primero a una niña y en seguida a un niño. Después de eso, Peter le plantó un extravagante beso en la frente.
-Señor -sugirió con tono gélido la religiosa-, ¿sería usted tan amable de esperar afuera mientras nosotros terminamos de atender a su amiga?
-Oiga, esta señora es mi esposa -la contradijo Peter con calor, ante lo cual Lali sonrió. Él parecía orgulloso de decirlo.

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