Wednesday, September 16, 2015

capitulo 81

-¡Lali, te ordeno que abras la puerta! -exclamó Peter poco después, mientras movía el picaporte de bronce con desesperación.
-¡Vete de aquí! -fue la respuesta de ella. De pronto, se escuchó un estrépito, y la puerta saltó de sus goznes.
-¡No vuelvas a cerrar una puerta con llave para que yo no entre!
El ambiente era explosivo. Lali, quien se había echado sobre la cama, retrocedió hasta la cabecera. Durante diez interminables segundos, Peter no dijo nada.
-Si tanto lo quieres, vete con él -declaró con calma-. Soy un cerdo, ¿verdad? No dijiste nada malo. Sólo que no me amabas. Te quedarías porque me prometiste quedarte; y por los mellizos. Y la única maldita cosa que no puedes controlar es tu respuesta sexual hacia mí, y ahora mismo eso es lo que te aterroriza. No va de acuerdo con la imagen de mártir.
Lali se sintió paralizada ante las primeras palabras. Peter le invitaba a irse.
-Peter, no has... no has comprendido bien.
Él le dirigió una mirada de desdén.
-En esto no hay ningún malentendido -la contradijo con salvajismo-. Hasta hoy, de verdad creí que las cosas iban por buen camino entre nosotros. Pero ¡qué demonios! si quieres pensar en otro tipo, puedes hacerlo en cualquier lecho, menos en el mío. El pequeño idiota ni siquiera te fue fiel. ¡Mientras que yo llevo un año sometido a una maldita castidad! Pues bien, éste es el fin. Puedes hacer lo que te dé la gana, Lali, ¡pero esta noche voy a ser atendido por una mujer cálida y comprensiva!
Aquella amenaza la hizo alejarse de la cama con rapidez.
-¡Si haces eso, no te molestes en volver a casa? ¿Estuviste...? -sus labios se movieron de manera convulsiva, su cerebro dio marcha atrás-. ¡Un año de castidad! -musitó aturdida-. ¡Peter, yo no estoy enamorada de Benjamin!
Pero sus palabras las captó sólo el aire. Entonces oyó a Thompson hablar con Peter, aunque no se imaginó de dónde habría sacado el mayordomo el valor de interpelarlo a pesar de lo alterado que estaba su amo.
-¿Debo llamar a un carpintero mañana, señor?
En el espacio de una sola tarde, el matrimonio reconstruido con tanto cuidado se había venido abajo. Mas... ¿qué clase de relación esperaría que iba a tener si había dejado creer a Peter que todavía amaba a Benjamin? Sin importar que no la amara, él siempre había sido sincero. Ella no. Se había ocultado tras la verdad como si fuese algo de lo que debía avergonzarse; y al hacerlo así, había alejado a Peter.
Tardó treinta segundos en llegar a la puerta de la calle, pero el ascensor ya se había ido. Cuando regresó y ella pudo bajar al aparcamiento subterráneo, al único que encontró allí fue a un guardia de seguridad. El Ferrari de Peter ya no estaba. Enloquecida, volvió al ascensor.
Sí la había oído decirle a Benjamin que amaba a su esposo, pero no la había creído. Desconsolada, vio entonces la barrera que ella misma había erigido entre ellos. Peter no le haría el amor a ella mientras se imaginara que soñaba con otro hombre... y sólo la
furia lo había hecho expresar su insatisfacción. No obstante, tendría que estar loca para creer que durante todo el tiempo que había dicho no había estado con ninguna otra mujer. Mucho menos durante la época en que él creyó que ella estaba viviendo con Benjamin.

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