Wednesday, September 16, 2015

capitulo 82

Si Peter iba esa noche a buscar a alguien más, la única culpable sería ella. Su estúpido orgullo lo había estropeado todo. Ya en su habitación, se preparó para meterse en cama. Hiciera lo que hiciese Peter esa noche, era culpa de ella. Ya era hora de que fuese sincera con él, aunque le doliera. Después de casi volverse loca al tratar de imaginarse dónde se encontraría Peter, fue a ver cómo estaban los mellizos.
Al entrar en la habitación de los niños, lo primero que vio fue la alta y esbelta figura de Peter, quien en ese momento acostaba a Bruno de nuevo en su cuna. Ella exhaló entonces un gran suspiro de alivio.
-¿Cuándo has vuelto? -fue su prosaica pregunta.
-Llegué hasta la esquina y volví a tiempo de ver que la niñera se iba -Peter le dirigió a ella una curiosa mirada evasiva-. Parece ser que le dijo a Thompson que se iba porque no podía permanecer ni un minuto más en una casa donde los dueños son tan inmorales. La puerta y la discusión deben haberla impresionado mucho. Puedes culparme a mí. Yo fui quien empezó todo.
-Ella me resultaba muy antipática -respondió Lali sin titubeos-. Preferiría alguien más joven que no fuese tan estricta.
-Thompson ya me ha hablado de una sobrina suya. Se ofendió mucho ante la insinuación de que nuestra moral no es correcta -la voz de Peter tembló y después se calmó cuando miró el ansioso rostro de Lali. Posó una mano sobre uno de los hombros de ella para guiarla con inexorabilidad hacia la puerta-. ¿Sabes? Hace un momento, antes de que tú llegaras, hablé con Bruno de hombre a hombre. Él es una persona que sabe escuchar -abrió la puerta de su dormitorio-. Entra, tenemos que hablar y en la sala no podemos, porque Thompson la está arreglando.
-Hace mucho tiempo que debí haberte dicho que... -empezó a decir Lali, una vez dentro de la habitación.
-Si vas a disculparte por algo, te estrangularé -la interrumpió él pesaroso-. Esta noche vine a ti tan hambriento de sexo como un adolescente. Simplemente perdí la cabeza cuando te vi con él, pues no pude soportar la idea de que lo preferías a mí. Parece una reacción muy infantil -suspiró-. Pero en ese momento no me sentía nada infantil. Ni tampoco te agradecí que lo mintieras porque era el proceder correcto. Si lo hubieses alentado, lo habría arrojado por el hueco del ascensor. Lo que trato de decirte, aunque sé que no lo hago bien, es que... lo siento.
-No lo alenté porque... -ella lo miró a los ojos.
-Porque eres demasiado leal para hacerlo -la interrumpió Peter de nuevo con una sonrisa.
Él era muy lógico en sus explicaciones sobre sus motivos para comportarse como lo había hecho, pero a ella no la dejaba hablar porque, con su enloquecedora forma de ser, presuponía las respuestas de ella.
-No pensarás irte a algún sitio, ¿verdad?
Angustiada, Lali lo negó con un movimiento de cabeza.
-Y él no volverá por aquí, ¿o sí?

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