Wednesday, September 16, 2015

capitulo 83

Ella volvió a expresar su negativa con la cabeza y Peter sonrió.
-Te amo -declaró Lali en un murmullo.
Peter la observaba de manera casi ausente.
-¿Sabes lo que me hizo volver cuando llegué a la esquina? Pensar en que podrías irte. Para mí es un infierno vivir a tu lado y no tocarte -admitió Peter. Lali pensó que él no sólo no la había escuchado, sino que se mostraba dudoso acerca de la reacción de ella.
-Te amo -repitió Lali con fuerza-, así que no sé por qué te preocupas por la posibilidad de que me vaya. En realidad, mi amor ha sido obsesivo, ya que no puedo soportar que te alejes de mi vista -una pesarosa sonrisa escapó de sus resecos labios-. Debí habértelo dicho hace mucho tiempo y entonces no hubieras interpretado mal lo de Benjamin, pero no quería que sintieras lástima de mí y después... se convirtió en orgullo.
Aunque él no se había movido, la miraba fijamente.
-Bien, creo que podrías decir algo -continuó ella con una vocecilIa rígida con la que trataba de disimular su dolor-. No tengo la esperanza de que correspondas a mi amor, pero tenemos otras cosas en... -se detuvo al notar la forma en que Peter la observaba.
-¿Desde cuándo me amas? -preguntó él al estrecharla con fuerza entre sus brazos.
-¡Quizá lo he hecho durante la mayor parte de mi vida! Sólo que hasta que estuvimos en Dominica no me di cuenta de que no había sido consciente de ese sentimiento. Creo que por Benjamin sentía algo de afecto, tal vez por lo sola que estaba.
-¿Le dijiste a él la verdad esta noche cuando le aseguraste que me amabas a mí? -se apresuró a preguntar Peter, mientras con sus largos dedos enmarcaba el rostro de ella.
-Sí -contestó Lali con sencillez.
-¿Y no sabes lo que siento por ti, mi loca mujer? -le dio una ligera sacudida-. ¿Debo contratar una flotilla de aviones comerciales para que lo pongan por escrito en el cielo? Todo el mundo, menos tú, se ha dado cuenta de que te amo. Si no hubiera sido así, no te habría traído aquí de nuevo -su respiración era agitada-. Tú embarazo me proporcionó el pretexto que necesitaba. Tenía preparada una extensa gama de conmovedores argumentos para convencerte, pero no tuve necesidad de usarlos porque tu accediste. Si me hubieses hecho llegar hasta el último extremo, te habría dicho entonces que te amaba.
La apretaba con tanta fuerza, que a ella le dolieron las costillas, pero no emitió ni una sola queja.
-¿De verdad me echaste de menos cuando me fui de Dominica? -preguntó al empezar a sentir una extraña laxitud que la hacía sentirse como en el cielo.
Él emitió un gruñido y con facilidad la levantó en brazos para llevarla hasta la
cama y quedar ambos sobre las sábanas.

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