Wednesday, September 16, 2015

capitulo 85

-¡Esta es la primera vez que tú tomas la iniciativa! -exclamó al ayudarla a colocarse encima de él.
Sus brillantes ojos fijaron su mirada en los de ella durante un estremecedor segundo, antes de que sus manos tomaran sus senos y su boca se apoderara de la de ella con un súbito y fiero deseo. Lali emitió un suave gemido, y él no necesitó mayor invitación. Intensa y sin control, la excitación hacía explosión entre ellos.
Todo sucedió con demasiada rapidez. Él la penetró por medio de un solo y apremiante movimiento y en ese instante el mundo pareció estallar en mil pedazos. Peter emitió un jadeo de asombrado placer. Ella se sentía la mujer más deseable de la tierra, pero, al poco rato, el glorioso y absoluto poder de su acto de amor los hizo olvidar a ambos cualquier otra cosa.
-Me siento muy bien -expresó después ella, lo que hizo sonreír a Peter.
-No necesitas parecer tan sorprendida.
-Me parece que podría volar.
-¡Pero no sin mí! -Peter se incorporó, apoyado en un codo, y la contempló extasiado, sin ocultar ningún sentimiento-. Esta es la felicidad -musitó casi sin aliento, lo que hizo que a ella se le llenaran los ojos de lágrimas.
-No debiste haberme dejado ir de Dominica.
-Lali, ese fue el acto menos egoísta de mi vida. Me hizo sentirme bien durante toda una hora. La paciencia no es una de mis cualidades. Además, tenía la esperanza de que al fin y al cabo Benjamin y tú no fueseis compatibles, y cuando supe que no le habías escrito a Lew para pedir el divorcio, mis esperanzas aumentaron, pues me imaginé que no serías feliz al vivir en pecado. Lali, no vuelvas a ponerme celoso -la dijo con una sombría burla de sí mismo-. Los celos son un infierno.
Ella presionó sus labios contra la suave superficie de uno de los hombros de Peter.
-Lo siento, yo no sabía -tragó saliva-. ¿Hubo alguien más para ti?
-No quise tener a nadie más -declaró él con firmeza-. Te deseaba a ti y sólo a ti.  Lali se sintió invadida por la euforia. ¡Él era suyo, sólo suyo!
-Y respecto a Mei Ling... -Peter pasó los dedos entre el sedoso cabello de su mujer-. Cuando me di cuenta de que nos habías visto, no la separé de mí a propósito, ya que quería ver si tú te ponías celosa. Claro que no fue un proceder muy inteligente -lamentó pesaroso.
Los dedos de ella se deslizaron sugestivos a lo largo de los costados de Peter.
-La siguiente vez que te sorprenda...
-No te preocupes, ya me he reformado -le dirigió una mirada que disipó cualquier sombra de duda.
-Y así como la alfombra y las sábanas de la cama, tú me perteneces, ¿de acuerdo?
-¿Qué dije acerca de la confianza en ti misma? -se apoyó contra las almohadas, y su viril y hermoso cuerpo presentó una imagen de pura provocación-. Esta noche
estaba dispuesto a humillarme.
-Te amo.
-No dejes de decirlo -sus brazos la estrecharon con fuerza y empezó a besarla de nuevo. Ella tomó nota mental de decirle a su hija cuando ésta creciera, que a veces las fantasías se hacen realidad. Fin

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