Sunday, October 11, 2015

capitulo 100

Stefano estaba tenso al principio por pisar un lugar público, pero enseguida se relajó. A las dos horas de estar allí, cuando la sonrisa de Lali parecía pegada en su cansado rostro, Gas llevó al violinista a conocer a Stefano. Enseguida iniciaron una animada conversación sobre instrumentos y estilos musicales. Stefano había sido un flautista aventajado de niño, e igual de competente con el violín. Parecía estar en su elemento.
Aquella noche Lali no durmió bien, y cuando se despertó a las cinco de la mañana decidió salir a dar un paseo con Bola de Nieve. Rodeó el establo para dirigirse al coche y se detuvo en seco. En la pared de la cuadra había una pintada, y a Lali se le hizo un nudo en la garganta y se le revolvió el estómago al leerla.
Déjalo en paz.
Las palabras estaban pintadas con esmalte blanco y era obvio que alguien se había dado mucha prisa, ya que la pintura goteaba de cada letra. Lali estaba segura de no haberla visto cuando salió con Stefano la noche anterior, pero al regresar estaba muy oscuro y no recordaba haberse fijado en la pared.
Tragó saliva con dificultad. ¿«Déjalo en paz»? Aquélla era su casa. El mensaje tenía que estar sin duda dirigido a ella. Pero ¿a quién se suponía que tenía que dejar en paz? ¿A Peter? ¿Y quién sentía la necesidad de avisarla? ¿Quién pretendía acaparar la atención de Peter en esos momentos? ¿Daniela, que estaba intentando salir del agujero? Pero le costaba creer que Daniela estuviera detrás de una acción de tan mal gusto, cuyo único propósito era alarmar y asustar. Era escalofriante pensar que alguien con intenciones hostiles había estado en su casa y había expresado su furia en aquella advertencia. Pero, por mucho que intentara desechar la idea de que Daniela fuera la responsable, era dolorosamente consciente del fuerte temperamento y el carácter impulsivo de la chica.
Tomó una rápida decisión y fue al granero donde guardaba varias latas de pintura. Abrió una de pintura blanca, vertió un poco en un recipiente y se dispuso a cubrir la pintada. A los pocos minutos estaba perdida de gotas de pintura, pero las palabras habían sido lo suficientemente cubiertas para resultar legibles. Más tarde le daría otra mano y no le contaría a nadie lo sucedido. Sólo podía haber sido Daniela, y eso la entristecía. No se había dado cuenta hasta ese momento del cariño que le había tomado a la joven. ¿Sospecharía Daniela que Peter y ella estaban envueltos en una relación secreta? Bueno, pronto saldría de su error y descubriría que, mientras que Lali no era una rival por conseguir la atención de Peter, sí había un mundo de hermosas mujeres ahí fuera, esperando a que chasqueara con los dedos para lanzarse contra él.
—He estado pensando... —dijo Stefano al día siguiente, recostándose en la silla después del almuerzo—. Voy a hablar con mamá y a sugerirle que es hora de que te diga quién es tu padre.
A Lali casi se le salieron los ojos de las órbitas. No podría haberse quedado más horrorizada por un comentario semejante.
—Ni hablar, Stefano. Emilia nunca me perdonará si la atacas de esa manera. Dará por hecho que yo te he presionado y...

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