—¡Oh, no! —exclamó Lali, levantándose del tocador donde había estado cepillándose el pelo—. ¿No tendrías que llamar al colegio antes que nada?
—No veo ningún sentido en llamar a St. Mary a esta hora. Si conozco a mi hermana, ya estará camino de casa —mientras hablaba, se vestía con rapidez y presteza—. Tengo que llamar a su madre y a su hermana para averiguar si saben algo de ella. Como de costumbre, me tacharán de ser un bruto y de perder el tiempo, ¡porque nadie ha tenido las agallas ni el interés en decirme la verdad!
—Lo siento...
—No, esta vez será Daniela la única que lo va a sentir.
Lali no pudo ocultar su preocupación.
—Peter...
—¿Tienes la más mínima idea del peligro en que puede estar Daniela? Cada vez que hace algo así, tengo que llamar a la policía para comprobar que no la han secuestrado. Es muy joven, y muy ingenua en lo que se refiere a su seguridad personal —declaró Peter con cortante claridad—. La última vez que se escapó hizo autostop por medio país para llegar a casa. ¿Puedes imaginarte lo que pasaría si se subiera al coche equivocado con el conductor equivocado?
Lali se puso pálida.
—No se me había ocurrido pensar en eso.
Sansón fue bruscamente despertado de su siesta en la cocina. El animal dejó escapar un débil gruñido de protesta, pero Lali lo sostuvo en alto y lo miró fija y severamente.
—¿Qué ha sido eso?
Los oscuros ojos de Sansón parpadearon y se entornaron. Parecía tan avergonzado de sí mismo como un chihuahua podía estarlo.
—Ni un gruñido más —le advirtió Lali, colocándoselo bajo el brazo.
Volvió a encontrarse con Peter en el vestíbulo.
—¿Alguna noticia?
—Ninguna.
Lali casi tuvo que correr para mantener su paso acelerado e impaciente hacia el helipuerto.
—Es evidente que Daniela se siente muy desgraciada en el colegio...
—Daniela se siente muy desgraciada cuando la obligan a hacer algo que no quiere hacer. Hasta que yo entré en su vida, hacía exactamente lo que le daba la gana y siempre estaba faltando a clase.
—Está en época de exámenes, y la presión es demasiado grande para ella — insistió Lali amablemente—. Creo que tiene serias dificultades para seguir el ritmo de los estudios.
—Una es igual que Valente: más lista que un demonio y tremendamente manipuladora. Está convencida de que si logra ser expulsada de otro internado, acabaré rindiéndome y le permitiré dejar la escuela para siempre este verano. Lo siento, pero no sabes de lo que estás hablando —concluyó, rechazando terminantemente la sugerencia de Lali.
Lali estaba tan consternada y disgustada que los ojos le escocían por las lágrimas contenidas. No le resultaba fácil llorar, pero en aquellos momentos apenas podía reprimirse. El calor y la intimidad que habían existido entre ellos se habían
esfumado como si nunca hubiera existido. ¿Podía culpar a Peter por eso? Intentó imaginarse cómo reaccionaría ella si él la llamara por el nombre de otra mujer. Sin duda haría estragos en su amor propio, y la haría preguntarse si la estaba utilizando como sustituía de alguien con quien preferiría estar. Aunque sospechaba que, siendo últimamente más razonable que melodramática, habría prevalecido la calma y el sentido común.
Maaass
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