Lali sonrió y le tendió el mando a distancia. No había necesidad de decirle que había comprado el televisor la semana anterior y con motivo de su visita. Quería que su hermano se sintiera como en casa y disfrutara lo más posible de su estancia.
Gas llamó a la puerta cuando estaban a punto de tomar la comida que ella había preparado la noche anterior. Stefano masculló en voz baja y se levantó de un salto para refugiarse al fondo de la habitación.
—¿Crees que me ha visto?
—Pues claro que sí... Gas viene todos los días a ver a sus caballos...
—No tiene por qué saber quién soy. Dile que sólo soy un amigo.
—Lo siento, no sabía que tuvieras compañía —dijo Gas cuando Lali abrió. Observó la cocina vacía tras ella y se fijó con curiosidad en la mesa dispuesta para dos, con un mantel blanco, una botella de vino y copas de cristal.
—Un amigo de Londres ha venido a visitarme —explicó Lali, sintiéndose muy incómoda.
—Un tipo bastante tímido, ¿no?
—Eh... sí, supongo que sí.
—Bien... En ese caso no os interrumpiré.
—No, en serio, no tienes por qué irte tan rápido. Gas la miró atónito.
—Viéndote así vestida y con el vino en la mesa, hasta yo puedo imaginar que se trata de una ocasión especial. ¿Puedo hablarle de esto a mi madre?
—¿Tu madre? —repitió Lali, desconcertada.
Gas le dedicó una sonrisa.
—Ha decidido que serías una buena esposa para mí.
Lali puso una mueca.
—Oh, cielos...
—Pero si se entera de que estás con otro hombre cambiará de opinión.
—Entonces cuéntaselo todo —le aconsejó ella. Stefano volvió a salir de su escondite en cuanto Gas se marchó.
—¿Se lo has dicho?
—No... ¡pero ahora piensa que eres mi novio!
—Si está interesado en ti, esto servirá para hacerlo desistir. Y si no lo está, no tiene la menor importancia —replicó su hermano con una alegre sonrisa—. Mientras tú seas la única persona que sepa quién soy realmente, estaré a salvo de los paparazzi.
—Hay muchos famosos que viven en la costa occidental de Irlanda. Sinceramente, no sé por qué tienes que ocultarte.
—Sólo estoy siendo discreto. De ningún modo he venido aquí a ocultarme. Lo primero que quiero hacer es visitar el lugar donde nació mamá... ¿Has estado ya ahí?
—No. Cuando me dijiste que ibas a venir decidí que era un viaje que debíamos hacer juntos. ¿Cómo está mamá?
—No muy contenta de que haya venido aquí en lugar de a París —respondió su hermano con una mueca—. Y... frenética con los preparativos de la boda.
—Está bien —dijo Lali con una amarga sonrisa—. Es lo que esperaba. ¿Cómo está la pareja feliz?
—¿Quieres que te sea sincero?
—Quiero que seas brutalmente sincero.
—A Eugue no le sientan muy bien tus zapatos.
—No sabía que intentara ponérselos.
el siguiente
ReplyDeletemassssssssssss
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