Friday, November 13, 2015

capitulo 27

—¿Es... es que algo va mal... que te hace necesitar una distracción? — musitó ella, minutos después.
—Todo va perfectamente —replicó Peter, de perfil, dejando que ella admirara sus largas y espesas pestañas—. Todo va como debería ir —añadió, en un tono de voz tan duro que hizo que Lali se quedara helada hasta la médula.
—Entonces, ¿hoy no tienes que trabajar? —dijo ella, tratando de hacer todo lo posible para reparar el aparente daño que había causado.
—No.
—¿Y el que me lleves de compras es solo un capricho... algo que suelen hacer las personas ricas cuando se aburren?
—Se podría pensar eso —respondió Peter—, pero también se podría decir que quiero mimarte un poco porque tú no pides nada y no estoy acostumbrado a eso en una mujer.
—Y yo no estoy acostumbrada a que los hombres me compren cosas — afirmó Lali, con una repentina seguridad en sí misma—. Benjamin solía pedirme dinero prestado constantemente. Siempre se le acababa. Y yo siempre me he pagado mis cosas... bueno, hasta hace poco.
—Benjamin... ¿Es ese tipo el padre de Tomas? Parece una alhaja —dijo él, con desprecio—, ¿Dónde está?
—No lo sé... ni quiero saberlo —susurró Lali, a pesar de que un temblor la sacudió de la cabeza a los pies—. La última vez que lo vi, me pegó...
—¿Cómo has dicho? —preguntó Peter. Tras volverse para mirarla, la agarró del hombro.
—Menuda bocazas soy —musitó Lali. Siempre había tenido la intención de que aquello fuera un secreto.
—¿Has dicho que te pegó? —insistió Peter.
—Fue culpa mía...
—¿Por qué dices eso?
—Yo vine a Londres con Tomas para encontrar a Benjamin. Me llevó tiempo, porque había cambiado de trabajo y se había mudado de su última dirección conocida—explicó Lali—. Yo fui una estúpida. Después de todo, él siempre supo cómo ponerse en contacto conmigo, pero yo no quería aceptar que habíamos terminado...
—Tenías un hijo suyo. Claro que no querías aceptarlo. ¿Sabía él que estabas embarazada cuando te abandonó?
—Cuando me abandonó —repitió ella.
Aquella palabra hacía que sonara mucho peor lo que Benjamin había hecho. En realidad, solo había dejado de llamarla. Sabía que seguir a Benjamin a Londres había sido la segunda peor equivocación que había cometido en su vida. Con un
niño, le había resultado imposible mantenerse en una ciudad tan cara, pero no tenía ningún otro sitio al que ir ni familiares con los que ponerse en contacto.

3 comments: