—Eres tan bonita que no puedo dejar de tocarte.
Acto seguido, la tomó en brazos y Lali creyó que se derretía como un helado. Peter la besó con pasión y le desabrochó el sujetador. Lali se puso de rodillas con la entrepierna mojada para volver a besarlo.
—Te deseo —aulló Peter apartándose de ella y comenzando a desabrocharse los pantalones.
Lali se quedó mirándolo, temblando de deseo, mientras Peter se quitaba también los calzoncillos y dejaba al descubierto su potente erección.
—No quiero esperar —murmuró tumbándose sobre ella y penetrándola mientras la miraba a los ojos.
La embestida fue profunda, fuerte y directa e hizo que Lali se sintiera como en otro planeta.
—Peter —gritó.
Al oírla gritar su nombre, Peter comenzó a moverse cada vez más rápido en un ritmo frenético de placer y posesión. Lali le correspondió con el mismo ardor y se dio cuenta de que el corazón le latía tan aceleradamente, que le parecía que estaba volando.
Pronto se encontró alcanzando el clímax y, cuando todavía la dulzura del éxtasis no se había evaporado, Peter la siguió muy satisfecho.
—Duerme, amore —le dijo dándole un beso en la mejilla.
Lali se hizo un ovillo disfrutando de cada segundo que pasaba con Peter. Pensó en decirle en aquel momento que estaba embarazada, pero se dio cuenta de que, en cuanto se lo dijera, dejaría de ser una mujer sensual a sus ojos para convertirse en un problema. Lo cierto era que no tenía prisa por contarle que iban a tener un hijo.
Ella también había sido concebida fuera del matrimonio y su madre le había otorgado el regalo de la vida, así que, ¿cómo no iba hacer ella lo mismo con aquel niño? Amaba a Peter y eso hacía que también quisiera ya a su hijo.
Lo malo era que Peter no estaba enamorado de ella y que la relación que tenían no era estable. Seguramente, para él, sólo era una aventura divertida, nada serio. Lali se estremeció al pensar que, al final, terminarían separándose.
Temerosa de ese momento, decidió no contarle que estaba embarazada pues suponía que, en cuanto lo hiciera, su relación terminaría.
—Ha sido maravilloso —dijo Peter de repente—. Ha sido tan maravilloso, que creo que ya va siendo hora de que dejemos las cosas claras.
— ¿Sobre qué?
—Anoche me dijiste que habías tomado la decisión de venirte a Francia después de conocerme y que nunca cambiaste de opinión —le recordó—. Supongo que sería mentira.
Por supuesto que era mentira, pero Lali se dio cuenta al instante de que no podía decirle que lo amaba y que iba a ser madre porque eso sería como ahogarlo.
Peter se sentiría atrapado y ella, humillada. ¿Por qué sacrificar su orgullo así?
Tener un hijo como resultado de un accidente con un preservativo durante una aventura era mucho más fácil de asimilar que saber que la mujer que se ha quedado embarazada de ti, para colmo, está enamorada.
—Lo dijiste porque estabas celosa de Maria —dijo Peter muy convencido—. Te aseguro que soy un hombre muy fiel...
—No lo dudo, pero yo fui sincera —contestó Lali—. Nos lo pasamos muy bien en Londres, pero estas cosas no duran.
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ReplyDeletemas novelita
ReplyDeletemas =)
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