Thursday, September 10, 2015

capitulo 28

Lali siempre había apreciado la fortaleza de Peter, así como el estilo con el que, con frialdad y sin mala educación, hacía frente a los gritos y modales del abuelo. Por supuesto que el trato de Benjamin con el abuelo era por necesidad diferente, reconoció con una sensación de culpabilidad. Benjamin era empleado de Adam y quizá hasta el último minuto tuvo la esperanza de conseguir una carta de recomendación. Además, a ella no le gustaría que Benjamin fuese como Peter.
Los dos eran opuestos. La vida con Benjamin sería pacífica y ordenada, basada en el hogar y la familia, lo que le parecería rídículo a Peter, quien pensaría que lo metían en una sofocante jaula. Peter era un espíritu libre, la antítesis de una existencia tranquila, pues estaba dotado de una energía impresionante.
Al poco rato, llegó el médico, conducido por Thompson. Le inyectó a Lali la vacuna antitetánica como prevención, y recetó descanso y buena alimentación.
Peter insistió en que se siguiesen esas órdenes al pie de la letra, ya que, transcurridas cuarenta y ocho horas, se tendrían que ir a París. Lali, presa de su súbito ataque de incertidumbre, expresó la duda que la atormentaba desde su llegada al apartamento.
-Pensé que vivía alguien aquí contigo.
-Más exacto es decir que vivió alguien -respondió él sin mover ni un solo músculo de su cuerpo.
-¿Estaba ella enamorada de ti? -no pudo evitar preguntar, con el convencimiento de que sería Peter siempre quien diera por terminadas algunas relaciones que se volviesen demasiado pesadas.
-Lo único que amaba eran mi cuenta bancaria y el buen rato que pasaba conmigo en la cama. En ese orden -especificó él con un suave énfasis, y ella sintió que el rubor coloreaba sus mejillas.
-Si eso fue todo lo que ella significaba para ti -replicó con rigidez-, entonces es mejor que se haya ido.
-El sexo es divertido, Lali. Nada más. ¿Alguna otra pregunta? -avergonzada, ella negó con un movimiento de cabeza-. Entonces es mi turno. Dime, ¿cuándo conoceré a Benjamin?
-Ahora se encuentra fuera de la ciudad -explicó con nerviosismo.
-¿Y cómo lo sabes, si no lo has visitado ni has hablado con él por teléfono?
-Me informó un amigo mutuo. Pero es mejor no haberlo visto, pues me preocupa un poquitín que él no apruebe este asunto. Y tú... ¿no te has arrepentido?
-Si quieres cancelarIo, házmelo saber -respondió Peter con irritante imparcialidad-. Tienes toda la noche para pensarlo.

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