Peter obligó a Lali a tomar asiento en uno de los sillones de cuero y después se puso a hablar de su último viaje a Jamaica. Ella no comprendió nada de esa charla.
La decoración de la habitación era muy moderna, el suelo estaba completamente alfombrado en un color pálido que hacía juego con el lujoso mobiliario. Lali aferró con nerviosismo la copa de jerez que Peter depositó entre sus dedos y fingió beber un sorbo cuando notó que él la contemplaba con frialdad. ¿Se habría arrepentido ya de aquella pérdida de control que los había barrido a ambos hacia una intimidad que iba más allá de los límites de su relación? ¿O estaría satisfecho de su proceder?
No podía haberla deseado como mujer; y, de alguna manera, eso hacía que la situación fuese mucho más vergonzosa para ella. Que él pudiese tomarla y olvidarla en seguida. Que pudiese estar calmado ahora, cuando ella hervía en su interior. Que hubiese demolido la única barrera que le permitía a ella mirarlo en un plan de igualdad.
-¡El hombre ese está sonriente! -chilló la aguda voz de Paula, mientras el taconeo de sus zapatos se escuchaba sobre los peldaños-. Se encuentra en la cocina y sonríe como si su caballo acabase de ganar el Derby. Además, dice que ya va a servir la cena.
¡Pero si apenas son las seis y media!
-Quizá sus patrones desean acostarse temprano -sugirió su esposo con sequedad.
-¡Matt, no seas tan vulgar! -le espetó ella-. ¿Por qué no me lo dijiste, Peter? ¿Cuál es el motivo de tanto secreto? ¿Y por qué ella no... bien, por qué no parece contenta? Debería sentirse orgullosa.
-¿Acerca de qué? -musitó Lali con una insegura sonrisa, y Paula la contempló asombrada.
-Yo soy quien se supone que debe estar orgulloso, Paula -intervino Peter con amabilidad-. Y si vamos a cenar temprano, es debido a que no comimos. ¿Alguna otra pregunta?
-¡Muchas! -Paula, ya sin su elegante chaqueta de piel, tomó asiento en uno de los sillones, después de lo cual cruzó sus largas y hermosas piernas. A sus atractivas y sonrientes facciones las afeaba sólo la dureza de sus ojos-. ¿Dónde os conocisteis?
-En Yorkshire -respondió Peter, quien servía la bebida para Paula-. Lali tenía diez años de edad, iba peinada con trenzas y tartamudeaba.
-¿Y qué hacías tú allí? -frunció el ceño-. Cielos, ¿no sería ella uno de aquellos avaros Esposito? Peter, ella es tu prima. Vuestras relaciones son incestuosas.
-Fuí adoptada -explicó Lali a regañadientes-, así que entre nosotros no existen lazos de sangre.
En ese momento, Thompson hizo su aparición para anunciar que la cena estaba servida, por lo que todos desfilaron hacia el comedor.
-Así que os conocisteis cuando ella tenía diez años -prosiguió Paula en cuanto se encontraron sentados a la mesa-. ¿Y cómo es que os habéis casado hoy? Estoy enterada de que hace apenas tres días, tú... -de súbito, emitió un chillido de dolor.
masssssss
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ReplyDeletepaula es una metida que le importa como lali y peter se conosieron la odio
ReplyDeleteotrooooooooooooo
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