Friday, September 11, 2015

capitulo 36

Ella no era un animal. La copulación de los animales carece de emoción, más las de los humanos es diferente. Pero ella amaba a Benjamin, y su lealtad hacia él debió haberla insensibilizado. En vez de ello, había deseado a Peter con tanta fuerza que al final eso era lo único que había importado.
Tendría que informar a Benjamin de lo sucedido, y el estómago se le revolvió ante una perspectiva tan humillante y vergonzosa. Ella siempre se había comportado bien, aunque debía tener en cuenta que no había tenido tentaciones.
Al levantarse, arregló la cama, a pesar de que estaba segura de que Thompson adivinaría lo que había pasado. Se metió en la ducha y se bañó a conciencia para quitarse el aroma y el contacto de Peter. Ojalá pudiese lavar así su mente. Y, si no temiese la reacción de él, se iría de allí.
A punto de entrar en su dormitorio, se quedó rígida, pues la esperaba una alta, despampanante y elegante pelirroja que la contemplaba con igual incredulidad.
-¡Cielos! -exclamó la extraña al dar un paso adelante-. ¿Qué habrá visto él en ti? Eres pequeña y... -aquello maquillados ojos la recorrieron con la mirada- esquelética. ¿Estás embarazada? No es que crea que Peter pueda ser atrapado con tanta facilidad, pero una nunca puede saber, ni siquiera... Bueno, en especial con Peter, porque una nunca sabe lo que él piensa. Y no parece un recién casado, ¿o sí? -se burló.
-Salga de aquí -indicó Lali, quien respiraba con dificultad.
-No puedes culparme de sentir curiosidad -se volvió hacia la puerta-. A propósito, yo soy Paula, , y estoy casada con Matt, que es primo de Peter.

Peter se encontraba en la sala, acompañado de un hombre de fuerte estructura física y de mediana edad, con el cabello oscuro. A La Boca, como Lali había bautizado a Paula, no se la veía por ninguna parte. Quizá estuviera en la cocina, afilándose la lengua.
-¿Por qué no tratas de sonreír? -insinuó Peter con un murmullo, al acercarse a recibirla.
-Si me quitaras de encima a Paula -musitó ella evitando mirarlo a los ojos.
-Paula me agrada.
-Tal para cual.
-Qué amable eres -expresó él con un ronroneo felino-. Ven a conocer a Matt. Paula es muy amiga de una mujer que escribe en una columna de cotilleos sociales en un periódico; por eso se enteró tan pronto de nuestra boda.
Matt emitió una risilla ahogada; su aspecto era el de un hombre que ya ha bebido unas cuantas copas.
-Y ella se apresuró a venir aquí para hacer pedazos a tu mujer. ¿O sería para
conseguir los detalles de que carecía su amiga Wilma? Está furiosa porque tuvo que enterarse por una tercera persona -volvió a reír-. Oye, este escocés es muy bueno. ¿Por qué no nos echas? La noche de bodas tiene que gozarse.

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