Peter no le debía lealtad a nadie. Él tomaba lo que estimaba que ya había pagado en París, mientras que ella no tenía ninguna excusa para su propio comportamiento.
-No hables a la ligera -respondió Peter con sequedad-. Quizá llegue el momento en que te mantengas despierta noches enteras mientras rezas para que yo no me aburra, pues no podrás dejar de desearme. Si entonces ya estoy aburrido de ti, te entregaré una magnífica compensación económica por tu fantasía hecha pedazos.
-Qué pena que el sexo sea todo lo que puedas entregarle a una mujer. ¿Nunca deseaste a una mujer que te amara por ti mismo?
-¿Como tú?
-Da la casualidad de que yo estoy enamorada de Benjamin -respondió Lali con voz temblorosa.
-¿Así que no me amas, Lali? Yo no deseo tu amor, pero tomaré cualquier otra cosa, porque ahora eres mía, te compré y pagué por ti igual que pagué la alfombra que pisan tus pies y las sábanas de la cama. Y, a semejanza de esas cosas, tendrás un lugar conmigo mientras yo lo desee así -aclaró él con frialdad.
-Peter, deja que me marche -rogó ella de pronto.
-Nos quedaremos aquí un par de días y después...
-¡Yo no voy a ir a ninguna parte contigo! Me iré aunque no quieras -amenazó Lali con voz ronca.
-De ninguna manera. Ni siquiera saldrás de este apartamento sin que me informes con exactitud a dónde vas.
-¿Tendré a cambio el mismo control sobre ti? -preguntó ella, lo que pareció cogerlo por sorpresa-. No te preocupes, no quiero ese derecho. Él puso las manos sobre los rígidos hombros de su esposa.
-Creo que te hace falta un respiro de unas cuantas horas. Voy a la oficina y quizá... -añadió con un íntimo murmullo cuando vuelva a casa me recibirás con una prenda sorprendentemente...
Ruborizada, ella se liberó de sus brazos.
-No creas que me voy a vestir como una prostituta. No me has comprado, ¿sabes? Si quieres irte a dormir con alguna de esas mujeres, no me importará en absoluto.
Durante un impresionante instante, a Lali le pareció que él iba a pegarle. Mas el momento pasó.
-Confieso que nunca me imaginé que mi propia esposa me fuera a dar carta blanca para descarriarme dentro del matrimonio.
-Pero éste no lo es -replicó ella con fiereza-. Tú no me respetas. No me siento casada, ni tú tampoco.
Cuando Peter salió de la habitación y cerró la puerta, a Lali empezaron a correrle las lágrimas por las mejillas. Si ella fuese hermosa y por lo tanto fuera una tentación insoportable para la virilidad de Peter, comprendería su comportamiento. Sólo que no era hermosa, ni inteligente, ni... nada... Gimió en silencio y después se sonó la nariz.
Para lograr un poco de paz, tenía que hablar antes con el hombre al que de verdad amaba. Se imaginaba que Benjamin ya habría vuelto a su apartamento. Tenía que ir a verlo y decirle toda la verdad, aunque temiese su reacción.
que hdp es peter con lali
ReplyDeleteMaaass
ReplyDeleteotrooooooo
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