Saturday, September 12, 2015

capitulo 44

Para colmo, Benjamin se había atrevido a insinuar que, en cierto modo, la culpa también era de ella. A Lali le dolía mucho haberse equivocado tanto al juzgarlo. Era débil, y ella había creído que él era fuerte. Era un hipócrita y un mentiroso, y ella había creído en él. Quizá al conocerla en Ranbury le pareció un excelente proyecto matrimonial. Tal vez ni Peter ni Adam  habían estado tan equivocados respecto a Benjamin. Era posible que Benjamin se le hubiera declarado con el ojo puesto en la herencia. ¿Por qué otro motivo iba a seguir con su correspondencia, la que servía para retener su afecto, si en realidad casi vivía con otra mujer?
Salió al aire fresco. Nunca se puede predecir lo que hará alguien. Podría haberse casado con Benjamin, y no saber nunca que era capaz de un engaño así. Peter, en quien ninguna mujer confiaría en su fidelidad, no le habría hecho eso. ¡Cielos, no! Peter sería de una franqueza cruel.
Cuando Peter se diese por fin cuenta de que Benjamin de verdad existía, sentiría desprecio o, lo que era peor, piedad por ella. No podría decirle la verdad; era demasiado dolorosa. Antes de acostarse juntos, sí. Pero no ahora.
De vuelta en el apartamento, examinó la ropa que Peter la había comprado. Ropa informal, ropa de noche, atrevida lencería. Todo lo necesario para que un patito feo se convirtiese casi en un cisne. Era un gesto típico de Peter, de generosidad casi ofensiva. Entregado con facilidad y recibido con gruñidos y sin agradecimiento. Pero la realidad empezaba a introducirse en los pensamientos de Lali. Ella había obligado a Peter  a ese matrímonio; le debía por lo menos agradecimiento a sus atenciones.
Con la necesidad de escuchar una voz amiga, marcó el número telefónico de Rocio.
-¿Lali? Caray, amiga, ¡qué sorpresa me has dado! Acabo de leerlo en el períódico. ¿Tú y Peter Lanzani? Casi me caigo desmayada al enterarme. Creía que estabas enamorada de un tipo llamado Benjamin, y de repente me encuentro con que no sólo estoy atrasada un capítulo, ¡sino en el libro completo!
Lali ya había olvidado lo difícil que era lograr introducir una palabra en el torrente de su parlanchina amiga.
-Alguna vez te pondré al día.
-¿Dónde estás? Te oigo muy bien. ¿Te encuentras en el extranjero?
De súbito, Lali vio la completa imposibilidad de decir la verdad acerca de su matrimonio. Ella no tenía derecho a descubrír su secreto ante Rocio.
-Aún nos encontramos en Londres. Pensé en llamarte para saludarte -Lali jugueteó con el cable del teléfono-. ¿Cómo te va en tu trabajo? Sé que llevas una vida muy agitada, porque he recibido tarjetas postales tuyas procedentes de muchos sitios del extranjero.
-¡Lástima que no estás a mi alcance para estrangularte! -masculló Rocio-. ¿Cómo te atreves a hablar con tanta calma? Te acabas de casar con uno de los hombres más divinos y sexys que hay en el mundo, ¡y me haces preguntas acerca de mi trabajo! Demonios, el timbre de la puerta. Había olvidado que tengo una cita. Supongo que
pasará mucho tiempo antes de que podamos vernos.
Pesarosa, Lali tragó saliva.
-No lo creas. Muy pronto me pondré en contacto contigo -y antes de que Rocio pudiese expresar su asombro, colgó el auricular. Dios mío, pensó, si una persona más vuelve a felicitarme por lo afortunada que soy de haber logrado llevar a Peter hasta el altar, me volveré loca y tendrán que recluirme en un manicomio. Entonces tuvo una súbita idea y se encaminó hacia la cocina para avisar a Thompson que volvería a salir, pero que regresaría a tiempo para la cena.

2 comments: