Saturday, September 12, 2015

capitulo 45

-Me doy cuenta de que le urge encontrar trabajo, señorita Esposito -le indicó la mujer de la agencia con una sonrisa menos impersonal que las que le dirigieron en las dos agencias de empleos que visitó con anterioridad-. Pero sin estudios es muy difícil. Hasta en los empleos más sencillos se requiere algo -exhaló un suspiro significativo-. Quizá debiera usted mirar en el servicio doméstico.
Lali haría cualquier cosa menos eso. Con una ocupación razonable en perspectiva podría hablar con Peter, pero no si lo que conseguía era un puesto como empleada doméstica. Él lo consideraría un insulto. Cuando llegó a casa, fue informada por Thompson de que Peter no iría a cenar debido a que tenía una reunión de negocios, pero que le pedía que lo disculpara. Lali estaba segura de que la explicación y las disculpas eran añadidos de Thompson.
Sus pensamientos dieron un incómodo giro hacia Benjamin. ¿No lo amaría tanto como ella creía, o acaso su disgusto y su desprecio habían adormecido sus emociones? Se sentía enojada, llena de amargura y humillada, pero no tan dolida como debería estarlo. Era obvio que el año que llevaban separados la había cambiado. Ahora era más fuerte y menos dispuesta al perdón. Entre toda la confusión de sus sentimientos, sobresalía un innegable alivio, pues había sido liberada del peso de la culpa de haberlo traicionado.
Se acostó temprano, pero no pudo dormirse, pues a cada momento que pasaba se sentía más convencida de que Peter no volvería a casa hasta la mañana siguiente. Peter estaría entre los brazos de otra mujer; y ella no podía soportar esa imagen. Era cuestión de orgullo, se dijo confusa, el mismo orgullo que la había hecho reaccionar con furia ante la infidelidad de Benjamin. Cuando oyó que la puerta de la calle se cerraba con un golpe que resonó en todo el apartamento, su tensión aumentó en vez de disminuir.
Las luces fueron encendidas y la cama crujió al sentarse Peter en el borde.
-Me imagino que no esperabas que volviese esta noche -le dijo él mientras le retiraba, con ternura, un mechón de cabello que tenía sobre una de sus mejillas.
Ella abrió los ojos enojada porque él ni siquiera había dudado que estaría despierta.
-¿Y por qué me lo imagino? -Peter se despojó de su chaqueta y la arrojó sobre un mueble con el descuido de alguien acostumbrado a que se lo hagan todo-. Porque si me voy a la cama con otra mientras estoy casado contigo, sería el fin, finito -enfatizó con
frialdad-. Y si...
Lali se incorporó y se apoyó sobre un codo.
-¿Llamas a esto un matrimonio?

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