Monday, September 14, 2015

capitulo 65

-Es culpa mía -se maldijo Gilles-. Debí haber pensado que no deberían vernos juntos. Pero olvidé quién soy yo y quién eres tú. No culparía a Peter si se enoja.. Lo siento mucho, Lali. Si no tienes ninguna objeción, te llevaré a casa de John.
Lali no tenía ninguna objeción, así que hacia allá se dirigieron. ¿Habría notado Zelda su embarazo? Era lo más seguro.
La tarde transcurrió con rapidez. Alrededor de las cuatro llamaron a la puerta y, poco después, Lali oyó que John hablaba con otro hombre en la habitación contigua a la biblioteca. Cuando lo vio entrar en la oficina se sorprendió un poco, ya que, por lo general, si tenía visitas se olvidaba del trabajo.
-Te buscan a ti, Lali -dijo John con una sonrisa.
Peter entró en seguida en la oficina y John los dejó solos. Peter la miró durante un momento a los ojos, pero con rapidez puso su atención en el resto de ella y palideció.
-¡Estás embarazada! -musitó, como si fuese algo de lo cual la gente decente no hablara en voz alta.
Lali deseó cerrar los ojos y desaparecer.
-Un embarazo muy avanzado -añadió Peter con voz un poco temblorosa.
El asombro de Rocio al verla llegar a su casa, no era nada al compararlo con el de Peter. Había entrado furioso en la oficina, pero ahí, delante de los ojos de Lali, tanto el enojo como su acostumbrada seguridad en sí mismo, se esfumaron. En ese momento, el estridente repiqueteo del timbre del teléfono rompió el terrible silencio.
-¿Lali? -era la frenética voz de Rocio-. Gil ha hecho algo horrible, y yo lo siento mucho. Fue a ver a Peter y le informó dónde encontrarte. Quién sabe qué más le haya dicho. Lali, yo...
-No te preocupes. Él está aquí. Más tarde hablaremos.
-No hablarás con nadie que no sea yo -la contradijo Peter al acortar de súbito el espacio entre ellos y quitarle al auricular de la mano para colgarlo. Parecía más delgado, las constantes fiestas habían dejado su huella-. Nunca me imaginé que estaría alguna vez en deuda con Gilles.
-No debiste haber venido.
-Si retrocediéramos en el tiempo y dijéramos que no debí haber ido al funeral de Adam, sería una afirmación más correcta. Si estoy aquí, es porque Gilles me dijo que me necesitabas.
-¡Yo no te necesito para nada! -la exclamación de Lali fue hecha entre lágrimas de enojo y desesperación.
-¿Qué te pasa? -preguntó Peter mientras abrazaba su rígido cuerpo-. Todos estos meses los pasé pensando que estabas con Benjamin, y ahora Gilles me dice que no hay nadie. Claro, el motivo es evidente.
Fascinado, observaba el voluminoso vientre de ella, el cual se interponía entre los dos, y Lali apretó los puños.
-¡Vete, Peter, por favor! -sollozó. En vez de hacerle caso, Peter la hizo sentarse.

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