Saturday, September 12, 2015

capitulo 47

-No me hagas esto... por favor, Peter; te lo suplico.
Él le dirigió una mirada calculadora.
-Entonces dime que me deseas tanto como yo a ti -insistió con dureza.
-¡La verdad es que te odio a ti y me odio a mí misma! -exclamó Lali y volvió hacia otro lado su cabeza.
Los dedos de Peter, tan ligeros como una pluma, la despojaron del camisón y después se posaron sobre la curva de sus caderas, subiendo con toda lentitud a lo largo de su caja torácica. Ella no podía soportarlo, no podía soportar ser controlada así por Peter. Al bajar él la cabeza sobre su pálido cuerpo, la reacción de ella fue emitir un gemido.
Peter llevó su caricia hasta la plana superficie del vientre de Lali, quien de nuevo apretó los puños a causa de su impotencia para oponerse a la acción de los atormentadores dedos de Peter, que en ese momento localizaron el sedoso triángulo del deseo femenino. Más tarde, Lali pensó que había gritado el nombre de él en son de protesta. La atormentó con su deseo, y sus manos recorrieron su cuerpo húmedo de sudor mientras la penetraba con desesperante lentitud, hasta que ella le hundió las uñas en los hombros y echó la cabeza hacia atrás en su éxtasis. Era una ironía, pero en esta ocasión, el acto de amor fue más ardiente y estremecedor que nunca.
Peter pasó un posesivo dedo por el turgente labio inferior de ella, quien aún se encontraba temblorosa.
-Esto es lo que yo puedo darte, y no me digas que no es suficiente, porque veo cómo estás.
¡Lo sabía! ¡Oh, Dios, sabía el poder que tenía sobre ella! Y ahora que lo había probado, ¿cuánto tiempo transcurriría antes de que perdiese interés? La rodeó con uno de sus brazos, y el solo aroma de él fue un afrodisíaco para ella. Se estremeció. Desconsolada, Lali pensó que acababa de convertirse en una más de las mujeres de Peter Lanzani.
Aquella maldición llegó a ella de manera insidiosa, demostrando sus síntomas con sutileza; por ejemplo, cuando al despertar en un lecho vacío sentía una dolorosa sensación de pérdida. ¿Bastaba el sexo para forzar lazos tan fuertes? Al dominar Peter sus emociones, cualquier otra cosa quedaba excluida. ¿Sería esa la razón por la que no se había sentido abatida por la traición de Benjamin? En su cerebro empezaron a girar preguntas en un torbellino sin respuesta.
¿Y ahora qué podía hacer? ¿Esperar a que algún día Peter le dijese que sus relaciones habían sido buenas pero que, igual que todo lo demás, tenían un final y que ese momento ya había llegado? Sin embargo, no podía negarse a acompañarlo al Caribe, ya que después de todo, ella era la culpable del problema en el que estaban metidos y él tenía el derecho de llevarlo a su modo.

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