Saturday, September 12, 2015

capitulo 48

Mas se debía a sí misma el derecho a la dignidad. Y el ser tratada por Peter como
una especie de juguete sexual acababa con toda dignidad. Su único consuelo era que algo bueno había surgido de ese matrimonio. Maisie y Sam se encontraban seguros y felices, ignorando la verdadera situación en la que ella se encontraba. Por sus pálidas mejillas empezaron a correr silenciosas lágrimas. Oh, Dios, estaba muy cansada, tanto que ni siquiera podía recordar que alguna vez se hubiese sentido diferente.
Las lágrimas se negaron a dejar de fluir. Sin importar los esfuerzos que ella hiciese, continuaban mojando la almohada. Ni siquiera notó que Thompson entraba en la habitación con una bandeja, así como tampoco su ahogada exclamación de preocupación al verla, y después entró Peter, la última persona a quien ella deseaba ver, por lo que se escondió bajo las mantas, sorda a sus preguntas, hasta que también ese resto de conciencia se esfumó.
El doctor Caldwell le dio un sedante, según sus indicaciones, ahora necesitaba reposo completo, ya que le hacía falta descansar libre de tensiones. Después de irse el médico, Peter se acercó a ella.
-Conozco tu opinión acerca de un viaje de luna de miel, pero te ruego que lo tomes como unas vacaciones para ti.
-Lo siento -expresó ella con un murmullo. Peter se puso de rodillas a su lado.
-No, yo soy quien lo siente -estuvo a punto de tocarla, pero pareció arrepentirse-. En el momento en que dejé de confiar en ti fue cuando todo se estropeó... Yo soy el culpable de todo.
Lali sintió un violento deseo de echarle los brazos al cuello. La conmovía verlo en esa actitud tan diferente a su habitual forma de ser.
-Peter...
-No, déjame terminar -sus brillantes ojos verdes estaban opacos e inescrutables-. Te he hecho daño. No volveré a hacerte sufrir -prometió, y Lali se sintió muy reconfortada y se quedó dormida.
Cuando despertó por la tarde, Peter le entregó su bolso, el cual había sido recuperado al haber sido encontrado por alguien.
-Falta todo lo de valor -le dijo Peter al dárselo-. Pero creo que te alegrará recobrar todas esas cartas y fotografías.
Ver de nuevo aquellas fotografías fue como volver al pasado y ver a Benjamin sonriente y feliz, lo que ayudó a suavizar su recuerdo y olvidar la amargura, pues debía reconocer que, si no hubiese sido por Benjamin, ella habría sido muy infeliz durante el lento declive de Adam. Deseó que Benjamin encontrara la felicidad al Iado de Eugue, pues polos opuestos se atraen.
¿No habría averiguado eso ella misma con Peter? Entonces se fijó en que Peter contemplaba fijamente las fotografías que ella tenía en el regazo y comprendió el verdadero significado de haber encontrado su bolso. Por fin Peter tenía la prueba de la existencia de Benjamin.
-Cielos -comentó Peter-, ¿cuánto mide este hombrecito?

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