Thursday, January 28, 2016
capitulo 64
Por fin Lali entendió que Peter se había hecho con una copia del contrato
que había firmado tres años antes.
-¿Cómo lo has conseguido?
-Eso no importa -respondió evasivamente.
-¿Y por qué piensas que soy tan estúpida?
-Si tuvieras que cumplir las condiciones que se mencionan en ese documento,
tendrías que estar pagándole otros diez años -le explicó, entrando de lleno en
cuestiones técnicas sobre tasas de interés y plazos de vencimiento.
No podía explicarle que se había dejado atrapar porque había sido demasiado
orgullosa como para pedirle a alguien que le leyera la letra pequeña y le explicara los
términos legales del documento.
-Sólo tenías diecinueve años -concluyó Peter-, lo firmaste justo un día antes
de irte a vivir con Leland. Es evidente que ese cerdo te chantajeó.
-No... yo acepté. Nunca me pidió que me acostara con él ni nada parecido, lo único
que quería era exhibirse en público conmigo. No sabía en el lío en que me estaba
metiendo hasta que fue demasiado tarde -le explicó Lali estrujando el fax en el
puño.
-Lo único que quería Leland era devolverle el golpe a Jennifer.
Sorprendida de que él supiera aquella sórdida historia, Lali decidió mostrarse
franca con él.
-Mi padre es un adicto al juego, Peter. Se metió en un serio problema con unos
tipos muy peligrosos a los que no podía devolver el dinero que les debía. Yo casi no
conocía a Leland, pero acudí a pedirle consejo. Fue entonces cuando me dijo que él me
prestaría el dinero si me iba a vivir con él.
-Como un cordero al que llevan al matadero, ¿eh? -gruñó Peter-. ¿Has dicho
adicto al juego?
-Si pudiera, mi padre vendería hasta esta misma cama en la que estamos sin que
nos diéramos cuenta.
-¿Y dónde está ahora esa joya de hombre?
-No tengo ni la menor idea. Nos separamos cuando acepté el préstamo de Leland
para pagar sus deudas. Creo que se siente avergonzado por eso.
-¿Así que tu maravilloso padre consintió en que te fueras a vivir con Leland para
saldar sus deudas de juego? -era evidente que le costaba creer lo que oía.
-Era una cuestión de vida o muerte, Peter, de verdad -se defendió Lali-. Ya
le habían dado una paliza tremenda, y tenía miedo de que lo mataran. Leland se ofreció
a darme el dinero, y eso salvó su vida.
-No se merecía que hicieras semejante sacrificio por él...
-¡No te atrevas a meterte con mi padre! -Lali estaba indignada-. ¡Me sacó
adelante él solo!
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