Wednesday, November 11, 2015

capitulo 1 y 2

CUANDO Peter Lanzani oyó por fin que se abría la puerta del apartamento, sonrió levemente y se puso de pie. Candela se iba a llevar una sorpresa.
Oyó una serie de carcajadas y un susurro urgente que procedía del recibidor, lo que le hizo fruncir el ceño. Evidentemente, su prometida había acudido con una amiga. Aquel era el problema con las sorpresas. Por su propia naturaleza, se podían volver contra uno. Debería haberla avisado que podría volver a Londres un día antes.
Tras dejar a un lado la fantasía de llevarse a Candela directamente a la cama para compartir una apasionada velada, Peter atravesó el espacioso salón para anunciar su presencia y entablar una cortés conversación con las recién llegadas.
Sin embargo, el recibidor estaba vacío. Había un par de zapatos turquesas y unas mallas de raso negro sobre la moqueta. Peter volvió a fruncir el ceño, ya que sospechaba que su prometida volvía a estar ebria. Mientras se preguntaba si iría a interrumpir un intercambio de intimidades entre amigas, Peter se dirigió al dormitorio. Se había acercado con la intención de llamar a la puerta, pero no fue necesario. Estaba abierta de par en par y lo que vio le pareció tan escandaloso, tan increíble, que la mano se le quedó helada al ir a realizar el gesto.
Medio desnuda, Candela estaba besando a... otra mujer, también medio desnuda. Peter, paralizado en el umbral, las miró atónito, como si sus verdes ojos se negaran a creer lo que estaban contemplando. Empezó a decirse que estaban bebidas, que estaban tonteando... Tal vez se habían dado cuenta de que él estaba en el apartamento y estaban gastándole una broma de pésimo gusto. Sin embargo, las dos mujeres estaban abrazadas y el sedoso cabello de Candela se mezclaba con los oscuros mechones de la otra mujer. Cada vez que se tocaban, lo hacían con la inconfundible ansia de los amantes. Durante un instante, Peter se sintió físicamente enfermo. Candela, su mujer, su amante, su futura esposa...
En aquel momento, Candela se echó hacia atrás, mientras emitía una profunda y sensual risa, con su hermoso rostro ruborizado por la excitación. Fue entonces cuando las dos mujeres se dieron cuenta de que alguien las estaba contemplando desde la puerta. Peter reconoció a la otra mujer. Se trataba de una tal Tammy. Era una de las amigas de Candela, otra modelo y también la compañera de otro hombre...

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