Su corazón se encogió ante la idea de no volver a verlo. Pero no tenía otra alternativa. Era mejor marcharse en aquel momento, con maravillosos recuerdos del tiempo compartido.
Antes de que se enterase de quién era, y de que la odiase por mentirle.
Apartó la sábana y se soltó de Peter, sacando la pierna de debajo de él. Luego levantó el brazo que tenía en el pecho viril de Peter.
Se incorporó y se levantó de la cama.
A la luz de la luna que entraba por la ventana, buscó su ropa a tientas. Se vistió lentamente, mirando la cama, convencida de que Peter estaba dormido. Se calzó los zapatos sin molestarse en ponerse las medias.
Cuando estaba a medio camino en el pasillo, no pudo resistirse. Volvió sobre sus pasos de puntillas y le dio un beso a Peter en la mejilla.
—Te quiero —susurró.
Antes de que estallase en llanto, se apresuró a salir del dormitorio y del apartamento, como Cenicienta.
Peter se giró en la cama y extendió el brazo para tocar a la mujer que debía estar a su lado.
A diferencia de la otra vez, en aquella ocasión tenía el presentimiento de que no la encontraría.
Maldita sea. ¿Qué diablos pasaba con aquella mujer, que no podía quedarse toda la noche con él?
Juró que la próxima vez que la llevase a la cama, no la dejaría escapar.
Se incorporó un momento para reflexionar, apoyándose en los codos.
¿Quería decir eso que quería que ella estuviera allí, dispuesta a compartir el día con él?
Su fragancia aún lo rodeaba. Estaba en su piel y en las sábanas. En sus poros y en su alma.
Pero era más que físico. Era el modo en que lo hacía sentirse, y que lo hacía despertarse preguntándose cuándo la volvería a ver. Deseando verla nuevamente.
Pero eso no quería decir que quisiera estar con ella de un modo permanente, en una relación exclusiva, ¿no?
Pensó en la traición de Belen, en todas las mujeres con las que dejaría de estar si se comprometía en una relación… Y no sintió nada, ni resentimiento por Belen, ni pánico de perder su libertad.
No sintió nada que pudiera causar arrepentimiento.
Era como si ya no le afectase la traición de Belen, el que lo hubiera utilizado.
Interesante…
Y al pensar en Lali lo invadió una gran ternura, un calor en todo el cuerpo.
Se imaginó la cara de Lali y su sonrisa. Recordó su risa y sintió la sensación de adrenalina que siempre lo invadía cuando estaba cerca de ella.
De ahí pasó a imaginar un futuro con Lali. Se vio caminar de la mano con ella, la imaginó acurrucándose en el sofá de la oficina del club mientras él trabajaba en su escritorio…
La vio en su apartamento, moviéndose como en su casa. La imaginó caminando hacia el altar, donde él la esperaba para hacerla su esposa. Y la vio unos años más tarde, con dos o tres niños alrededor de un árbol de Navidad, abriendo los regalos.
¡Oh! ¡Estaba enamorado de ella!
Una vez más, esperó a que lo invadiera el pánico. Pero no fue así.
Lo invadió un inmediato sentimiento de alegría.
Mas tierno que peter se allá dado cuenta que quiere a lali
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ReplyDeleteQuiero mas
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