Tuesday, November 10, 2015

capitulo 75 y 76

A Lali le tembló el labio inferior, e inmediatamente contestó:
—Sí, te amo. No quería amarte, he intentado resistirme a ese sentimiento, bien lo sabe Dios, pero te amo.
Peter la abrazó y la volvió a besar hasta que ambos se quedaron sin respiración. Cuando finalmente se separaron, tomaron aire.
—Pero, Peter…
—No. No más excusas. No más razones por las cuales no puedo quererte. Me ha costado mucho superar la traición de Belen y poder abrirme para amar a otra mujer. Te quiero, con gatos de cerámica, carné de biblioteca y todo. Incluso dedicaré menos horas al club, si lo prefieres. He estado viendo la posibilidad de abrir otro local, así que voy a pasar mucho tiempo ocupado en eso, de todos modos.
—No tienes que cambiar nada por mí —susurró ella—. Excepto el acostarte con mujeres que acabas de conocer —lo miró a los ojos y vio que él la miraba con el mismo ardor que sentía ella.
—Trato hecho. Lo mismo de tu parte. De ahora en adelante, soy hombre de una sola mujer y tú eres mujer de un solo hombre.
A Lali se le iluminó la cara de felicidad. Se puso de puntillas y lo besó.
—Trato hecho —agregó luego.
Lali se acomodó en el sofá de la oficina de Peter, dando la vuelta a la página de su ejemplar favorito de Jane Eyre. Podía sentir la vibración de la música del club a través del suelo.
Pero aquella habitación estaba prácticamente insonorizada, y ella había aprendido a ignorar la sensación de reconocer la canción que estaba sonando sin escucharla realmente.
Había aprendido muchas cosas en los pasados meses. Había aprendido cómo era vivir con un hombre, y a aceptar que Peter la quería tanto como ella a él.
Se habían ido a vivir juntos al poco tiempo de la aparición de Peter en la biblioteca. Pero ella había seguido sintiéndose un poco insegura con él, teniendo en cuenta todo lo que se había inventado al principio de su relación. Así que habían acordado tomárselo con calma, y conocerse realmente antes de comprometerse más.
Irónicamente, Peter se había ido a vivir al apartamento de Lali, con estanterías con libros y gatos de cerámica. A él le había gustado su decoración hogareña, y además, había dicho que estaba cansado de su apartamento de soltero. Y lo había alquilado.
Después de seis meses de estar juntos prácticamente todo el tiempo que no estaban trabajando, Lali empezó a sentir que Peter realmente la conocía, por dentro y por fuera. Y ella lo conocía a él. Por lo que cuando Peter la había invitado a cenar y le había pedido que se casara con él, ella no había dudado, y le había dicho «sí» sin reservas.
Se habían casado en el Jazz Spot, la nueva aventura empresarial de Peter. Él había encontrado un viejo almacén al otro lado de la ciudad y lo había reformado completamente para que pareciera un viejo club de jazz de los años cuarenta y cincuenta, y lo había decorado en estilo Art Decó, todo en blanco y negro.
Antes de inaugurarlo, lo habían decorado con globos y guirnaldas y habían celebrado su boda en el escenario vacío. Sus familiares y amigos habían compartido con ellos una cena, seguida de un baile que había durado hasta bien entrada la noche.
De aquello hacía casi un año, y no recordaba haber sido más feliz en su vida. Tenía un marido, un nuevo hogar, y una noticia importante que darle a Peter.
La luz de la lámpara que iluminaba su lectura, reflejó el anillo de oro y diamantes que llevaba en la mano izquierda. Lali sonrió, y giró el anillo distraídamente, mientras pensaba en la sorpresa que se llevaría Peter.
En ese mismo momento se abrió la puerta de la oficina, dejando entrar el ruido del piso de abajo hasta que la puerta quedó cerrada totalmente.
—Eh… —dijo él suavemente, sonriendo, al verla levantar la mirada—. No quiero interrumpir tu lectura.
Lali puso el señalador, dejó a un lado el libro y se incorporó.

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