Tuesday, April 28, 2015

capitulo 59

-Yo no quería que supieras nada de esto. Es sólo algo que ocurrió en el pasado. Lo mejor es que vuelvas a olvidarlo.
Peter se detuvo, y la miró con incredulidad.
-¿Olvidarlo? ¿Cómo iba a poder olvidarlo? Me estás diciendo que me aproveché de una de las chicas más ingenuas que he conocido en una noche sórdida y estúpida, ¿y me dices que me olvide de todo? Dime cómo me voy a olvidar de que me acusas de ser el padre de Rosie.
-Yo no te he acusado de nada -dijo Lali con temor.
-Y tu silencio de mártir en circunstancias que habrían acabado con la voluntad de un santo... ¿Se supone que te tengo que estar agradecido por eso? -dijo Peter con desprecio-. ¡Aceptaste que te diera trabajo y no pensabas decirme de ninguna manera que Rosie es mi hija! ¡Dame un respiro! Esto no es un culebrón, esto es la vida real.
¿Por qué me dijiste que el padre de Rosie estaba en la cárcel?
A Lali se le hizo un ñudo en la garganta.
-Temía que pudieras sospechar la verdad. Quería despistarte...
-¡Pero si yo no tenía ni idea de nada! ¿Qué iba a sospechar? Debiste darte cuenta de que yo no recordaba nada de aquella noche.
Lali estaba temblando como una hoja, ya no podía soportar más preguntas.
-Me di cu... cuenta más tarde
-¡Me dijiste que creías que estabas enamorada del padre de Rosie! ¿Cómo demonios ibas a creer que estabas enamorada de mí? Antes de esa noche sólo había hablado contigo dos o tres veces en toda mi vida y solías mirarme como si fuera un bicho raro.
Lali se echó a llorar desconsoladamente y salió corriendo del cuarto de estar. Un segundo más y habría acabado por confesar la verdad. Se apoyó en la puerta cerrada de su habitación, y cuando se cercioró de que Peter no había ido tras ella, se derrumbó sobre el suelo.

CON gran esfuerzo, Lali metió la segunda maleta en el Land Rover. Estaba, literalmente, temblando por los nervios. Había tanto silencio que podía oír las pisadas del guarda de seguridad que vigilaba el jardín trasero de la casa. Peter no corría ningún riesgo con los caballos tan valiosos que entrenaba.
Se apresuró a volver a la casa. Tenían que marcharse cuanto antes, no tenían otra elección. Todo lo que estaba haciendo era protegerse de males mayores.
No hacía ni tres horas que había llegado a la casa Guy, el abogado de Peter, con quien éste había pasado más de dos horas encerrado en su despacho.
-¿Qué es tan íntimo que no podías decírmelo por teléfono? -le había preguntado Guy a Peter al llegar.
Después de la reunión, Peter salió en el Ferrari y Lali se dio cuenta de que no
podía desaprovechar aquella oportunidad de escapar de allí. No podían pasar en aquella casa ni una noche más.

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