Monday, February 1, 2016
capitulo 75
-Has estado en Roma... en París... ¿con quién?
-Sola -replicó Lali, con toda la dignidad de que fue capaz.
Peter no despegó los ojos de su rostro, pero se relajó, era evidente.
-He estado muy enfadado contigo...
Lali sabía lo que eso significaba. Debía haber estado tan furioso como un
volcán activo, esperando con anhelo el momento de la erupción.
-Te ofrecería algo de beber, pero los armarios están vacíos.
-Claro... no esperaba que vinieras aquí.
Lali frunció el ceño.
-¿Cómo puedes decir eso cuando han reformado este piso sólo para que yo
viniera a vivir en él?
Peter se estiró y la miró intensamente.
-Mira, eso fue antes de que nos casáramos... a lo mejor no te has dado cuenta,
pero desde entonces las cosas han cambiado.
Lali se quedó pálida.
-¿De verdad?
La hermosa boca de Peter se comprimió.
-He estado pensando. Creo que deberías venir a casa conmigo. Voy a comunicar al
periódico la noticia de nuestro matrimonio.
-No, prefiero que las cosas se queden como están -dijo Lali. Nunca en su vida
le había costado tanto decir algo, pero el orgullo le impedía aceptar el papel de esposa
si se lo ofrecían de un modo tan tosco-. Me encanta este piso y, como tú, me gusta
vivir en un espacio que pueda sentir como mío. Y no tiene ningún sentido convocar a los
medios para decirles que nos hemos casado cuando no creo que duremos juntos mucho
tiempo.
Peter no apartaba la mirada de ella, escrutando hasta el mínimo de sus gestos.
Luego, súbitamente, su mirada se tornó fría, acerada.
-Muy bien, de acuerdo, no pasa nada. Creo que estás siendo muy sensata.
Lali sintió una punzada en el estómago. Peter, por lo visto, parecía aliviado
ante aquella decisión, no encontraba ninguna razón para que intentaran vivir como una
pareja casada normal. Evidentemente, seguía sin ver ningún futuro en común para los
dos. Y sin embargo ella deseaba que se arrojara a sus pies, rogándole que
compartieran el mismo techo.
-Pero te agradecería que me dieras una explicación de tu repentina huida de
Chymos -dijo Peter.
-No sabía cuándo volverías, y como estabas muy enfadado, me pareció que lo
mejor era dejar que pasara un poco de tiempo hasta que te tranquilizaras.
-¿Sabes por qué volví a Londres? -dijo Peter, con el gesto reconcentrado.
-No tengo ni idea.
-Tenía que ocuparme de Leland.
-¿De Leland? -preguntó Lali con perplejidad. Con mirada ausente, Peter dobló las hojas de papel que tenía en la mano y se las metió en el bolsillo. Lali
observó el gesto con horror.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment