Candela era encantadora y le aseguró que no había ningún problema, que se fuera inmediatamente para la peluquería.
Lali tomó el metro para llegar al local de su amiga, que estaba situado en Hounslow. Mientras se tambaleaba en el pasillo del vagón, la tristeza se apoderó de ella.
Se alegró de que su padre no estuviera vivo para verla fracasar, claro que jamás había conseguido cumplir las expectativas de su progenitor, su padre jamás se había sentido orgulloso de ella.
Recordó aquellas horribles vacaciones en Francia de hacía seis años, cuando su madre se había matado en un accidente de coche y su padre había quedado en una silla de ruedas.
Siempre había estado mucho más unida a su madre que a su padre, que era un hombre muy duro y exigente. Nicolas Esposito había soñado siempre con que su hija fuera doctora, pero, después del trágico accidente, Lali decidió que no quería estudiar la carrera de medicina.
Aunque siempre fue la mejor de su clase en la carrera de ciencias económicas y cuando volvía a casa lo cuidaba con cariño, su padre nunca le había perdonado que no estudiara medicina.
Desde aquel trágico verano, no había vuelto al país donde había nacido su madre, Francia. Incluso había puesto una excusa para no ir a la boda de Euguenia, una amiga que se había casado con un francés.
¿No habría llegado ya el momento de que superara la muerte de su madre y de que fuera a visitar a su amiga al maravilloso castillo que la familia de Nico tenía en Bretaña? Su amiga la había invitado muchas veces y, tal vez, ahora que tenía vacaciones...
Al llegar a la peluquería, su amiga Candela la recibió encantada, pero pronto se dio cuenta de que le ocurría algo. Cuando Lali le contó que no le habían dado el puesto, le sirvió un coñac.
—Así que quieres dejarlos a todos con la boca abierta esta noche en la fiesta de la empresa, ¿eh?
—Ojalá —contestó Lali tomándose el coñac a pesar de que nunca bebía.
Tenía el estómago vacío y el alcohol la hizo sentirse como si tuviera el cerebro embotado.
—Eres tan guapa, que no hace falta que te arregles mucho para conseguirlo —insistió su amiga a sabiendas de que el bestia de su padre la había tratado tan mal, que había terminado con su autoestima.
Mientras le miraba el pelo, Candela le preguntó si quería también que la manicura.
—Si no te importa...
— ¿Cómo qué me va a importar? Maquillar a una persona con una estructura ósea tan buena como la tuya es un placer —sonrió Candela.
Lali suspiró y se tomó otro vaso de coñac.
—Me voy a tener que dar mucha prisa si quiero llegar a casa y cambiarme de ropa
—comentó.
—No te va a dar tiempo. Ya llegas tarde —contestó Candela llevándola a su casa, situada en la acera de enfrente, y entrando en la habitación de su hermana pequeña.
— ¡No pensarás robarle la ropa a tu hermana!
me encanta que lali tenga a su amiga cande con ella espero el proximo
ReplyDeletesubi mas porfa
ReplyDeletenecesito saber que ba a pasar mas
ReplyDeletepone mas
ReplyDeletea quiero ver el encuentro entre peter y lali
ReplyDeletelindo cap
ReplyDeletemas novela
ReplyDeleteestoy ansiosa por el siguiente cap
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