Sunday, May 3, 2015

capitulo 8

Lali miró a su alrededor y se preguntó si alguien la reconocería. Con el pelo alisado y sin gafas estaba muy diferente. La cantidad de hombres que la habían mirado en el vestíbulo del hotel se lo había dejado claro.
Por desgracia, se sentía expuesta y vulnerable con aquel vestidito. No estaba acostumbrada a que los hombres la miraran y había sido tímida toda su vida. Vestida con un traje de chaqueta pantalón y hablando sobre temas relacionados con el trabajo, se sentía bien rodeada de hombres.
Sin embargo, no era el caso.
Estaba a punto de entrar en la sala donde se iba celebrar la fiesta cuando se hizo el silencio, pues alguien, un hombre, iba a dar un discurso. Lali decidió entonces quedarse donde estaba hasta que hubiera terminado.
Mientras observaba al hombre que se subía al estrado, Lali no pudo evitar reírse. ¡Qué decepción para Candela y todas las demás que habían esperado que Peter Lanzani fuera un hombre guapo!
— ¿Le importaría compartir el chiste? —dijo una voz masculina a su lado.
Lali se sorprendió, pues no se había dado cuenta de la llegada del desconocido, pero no se volvió hacia él.
—Simplemente estaba pensando que un montón de gente se va a sentir muy decepcionada con Peter Lanzani —contestó.
— ¿Porqué? —preguntó Peter con el ceño fruncido.
—Bueno, tal vez tendría que haber dicho que las mujeres se iban a sentir decepcionadas. Desde luego, no es guapo en absoluto—contestó Lali con satisfacción.
— ¿Ah, no?
Peter pensó que aquella mujer estaba fingiendo que no sabía quién era, pues no hacía ni una hora que había pronunciado el discurso de bienvenida y había sido el centro de todas las atenciones.
Acostumbrado a aquellos juegos, sintió curiosidad por ver hacia dónde los llevaban.
—No, es bajito. La verdad es qué es muy bajito—insistió Lali—. Es tan bajito, que debería sentarse debajo de una seta.
Peter se dio cuenta de que la castaña estaba estudiando a Alejo Pinto, el hombre que había pensado poner al frente de la empresa cuando la reestructuración hubiera finalizado.
—La altura no lo es todo.
—También parece que le gusta comer —añadió Lali con una crueldad que no era propia de ella—. Y, además, se está quedando calvo. No me extraña que no le guste salir en las fotografías. No es precisamente Míster Universo.

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